Está usted entrando en un web con contenidos médicos
¿Es usted profesional de la salud?

 
Revista Española de Cardiología Revista Española de Cardiología
Rev Esp Cardiol. 2016;69:1236-7 - Vol. 69 Núm.12 DOI: 10.1016/j.recesp.2016.08.031

¿La implantación del código infarto implica cambios en el tratamiento y el pronóstico de los pacientes con síndrome coronario agudo sin elevación del ST?

Alfonso Jurado Román a,, Ignacio Sánchez Pérez a, María T. López Lluva a, Fernando Lozano Ruiz-Poveda a

a Unidad de Hemodinámica, Hospital General Universitario de Ciudad Real, Ciudad Real, España

Contenido Relacionado

 Cambios en el tratamiento y el pronóstico del síndrome coronario agudo con la implantación del código infarto en un hospital con unidad de hemodinámica
Alberto Cordero, Ramón López-Palop, Pilar Carrillo, Araceli Frutos, Sandra Miralles, Clara Gunturiz, María García-Carrilero, Vicente Bertomeu-Martínez
Rev Esp Cardiol. 2016;69:754-9
Resumen - Texto Completo - PDF

Artículo

Sr. Editor:

Hemos leído con interés el artículo publicado por Cordero et al1., en el que se analiza la repercusión de la implantación de un programa de código infarto en el tratamiento y el pronóstico de los pacientes con síndrome coronario agudo.

En primer lugar, queremos felicitar a los autores por la elegante descripción de los beneficios que supone la implantación de este tipo de programas en el tratamiento del síndrome coronario agudo con elevación del segmento ST (SCACEST), que ha conseguido en su medio unos brillantes resultados al aumentar la realización de angioplastia primaria en estos pacientes del 51,9 al 94,9%.

También queremos resaltar que, tras la generalización de este tipo de sistemas de asistencia en red para la actividad urgente en el SCACEST, puede que se haya dejado en un segundo plano a los pacientes con SCASEST, a pesar de que estos son la mayoría de los pacientes con síndrome coronario agudo que ingresan en nuestros centros2. Queremos felicitar de nuevo a los autores por la inclusión de estos pacientes en su trabajo. Coincidimos con ellos en que, aunque en teoría la implantación de un programa de código infarto tiene como objetivo principal mejorar el tratamiento del SCACEST al facilitar el acceso a la angioplastia primaria, como se demuestra en este trabajo, es posible que la implementación de protocolos estandarizados y una asistencia en red pueda mejorar también el tratamiento del SCASEST. Sin embargo, nos parece relevante hacer algunas consideraciones.

Dado que las bondades de la implantación de un código infarto para pacientes con SCACEST ya han sido descritas, desde nuestro punto de vista lo más interesante del estudio es el análisis de los cambios en el tratamiento y en el pronóstico de los pacientes con SCASEST. Por lo que describen los autores, no parece haber un impacto relevante en este subgrupo tras la implantación del código. De hecho, la reducción de la estancia hospitalaria y en la unidad de cuidados intensivos y el aumento de los pacientes revascularizados en las primeras 48 h parecen corresponder tan solo a los pacientes con SCACEST, ya que no se observaron cambios en el tiempo y la tasa de revascularización de los pacientes con SCASEST1. Aun sin haber encontrado diferencias en estas variables en el total de pacientes con SCASEST, sí podría haberlas en los SCASEST de alto riesgo, que por precisar un tratamiento invasivo precoz2 deberían beneficiarse más de la implantación de este tipo de protocolos. Estas diferencias podrían explicar en parte la reducción de la mortalidad en el total de pacientes con síndrome coronario agudo de alto riesgo. Sería de gran interés conocer a cuántos pacientes con SCASEST se consideró de alto riesgo según las actuales guías de práctica clínica2 y si la implantación del programa supuso un aumento del porcentaje de estos pacientes a los que se realizó coronariografía y revascularización en las primeras 24 h.

Si no existieran estas diferencias, sería llamativo que, sin haberse incrementado la tasa de revascularización precoz en SCASEST, y al haber aumentado el perfil de riesgo de los pacientes en el segundo periodo según la puntuación GRACE1, exista una tendencia a la reducción de la mortalidad en estos pacientes y no en aquellos con SCACEST. Sería interesante conocer la opinión de los autores sobre si los cambios en el tratamiento médico tras la implantación del programa u otros factores han tenido parte en este resultado.

También nos gustaría preguntar, en cuanto a la reducción de la estancia media de los SCACEST, por uno de los aspectos organizativos más controvertidos de este tipo de asistencia en red: la organización del traslado de retorno de los pacientes a sus centros de referencia tras la angioplastia primaria. Sería interesante conocer detalles como si estos pacientes llegaban a ingresar en la unidad de cuidados intensivos del hospital tras la angioplastia primaria y antes del retorno a su centro de referencia o si se realizaba desde la sala de hemodinámica, y si estos aspectos pudieron tener alguna repercusión en el cálculo de los tiempos de estancia en la unidad de cuidados intensivos y estancia hospitalaria.

Autor para correspondencia: alfonsojuradoroman@gmail.com

Bibliografía

1. Cordero A, López-Palop R, Carrillo P, Frutos A, Miralles S, Gunturiz C, et al. Cambios en el tratamiento y el pronóstico del síndrome coronario agudo con la implantación del código infarto en un hospital con unidad de hemodinámica. Rev Esp Cardiol. 2016;69:754-9.
2. Roffi M, Patrono C, Collet JP, Mueller C, Valgimigli M, Andreotti F, et al. Guía ESC 2015 sobre el tratamiento de los síndromes coronarios agudos en pacientes sin elevación persistente del segmento ST. Rev Esp Cardiol. 2015;68:1125.e1-1125.e64.

0300-8932/© 2016 Sociedad Española de Cardiología. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.