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Vol. 56. Núm. 10.
Páginas 1030-1032 (Octubre 2003)
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Vol. 56. Núm. 10.
Páginas 1030-1032 (Octubre 2003)
DOI: 10.1157/13052396
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Mauricio B. Rosenbaum... el último «castizo» de la electrocardiografía
Mauricio B. Rosenbaum... the Last of the All-Round Electrocardiographers
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Jerónimo Farréa
a Servicio de Cardiología. Fundación Jiménez Díaz. Madrid. España.
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Fig. 1.
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El 4 de mayo de 2003, a punto de cumplir 82 años, falleció Mauricio Rosenbaum en Buenos Aires (fig. 1). Admirado, respetado y querido dentro y fuera de Argentina, con Rosenbaum la cardiología mundial se pone de luto al perder al último castizo de la electrocardiografía. Amante de las calidades más que de las cantidades, deja una obra cargada de originalidad, pero sobre todo, de reposo intelectual y de autocrítica. «Como los buenos vinos, algunas investigaciones mejoran con el estacionamiento», escribía Rosenbaum en el prólogo a su libro sobre los hemibloqueos1. Y es que esta su opera prima, en la que introduce un nuevo paradigma en el campo de los trastornos de la conducción intraventricular, aparece en 1968 sin haber publicado antes un solo artículo sobre el tema1.

Fig. 1.

También como los vinos excelentes, Rosenbaum produjo a lo largo de su vida sólo unas pocas botellas, todas ellas inolvidables. Además de los hemibloqueos, las extrasístoles ventriculares angostas, las taquicardias bidireccionales, los bloqueos en fase 3 y fase 4, los bloqueos de rama izquierda tronculares y periféricos, la parasístole oculta, la memoria eléctrica, etc., son botones de muestra de esas cosechas excepcionales de la «bodega Rosenbaum».

Nacido en Carlos Casares, en la provincia de Buenos Aires, estudió medicina en la Universidad de Córdoba, en la Nueva Andalucía argentina. De casta le vino su afición por la música sinfónica. En el intermedio de alguno de los conciertos en que coincidimos concurrentemente con algún congreso, «Don Mauricio» me contó cómo un tío suyo podía identificar sin error a qué sinfonía pertenecía cualquier fragmento de música que se le hiciera escuchar.

Castizo fue también el verbo de Rosenbaum. Orador brillante y ameno conversador, encantaba a quien lo escuchara, tanto en castellano como en inglés, con un acento típicamente argentino en ambas lenguas. Castiza fue, como argentino, su escasa afición al pescado, su pasión por la cancha de fútbol y su fascinación por lo especulativo. Su faceta especulativa precisa algunas puntualizaciones. «Hay una tendencia en la investigación científica a sobrestimar el valor de los hechos sobre el de las ideas», escribía Rosenbaum al término de su capítulo sobre bloqueos fase 3 y fase 4 en el libro The conduction system of the heart, editado por Wellens en 19762. Se quejaba entonces Rosenbaum de que muchas revistas aceptan artículos cargados de datos y faltos de ideas, mientras rechazan otros con ideas excelentes y escasos de datos. Porque fue un observador sagaz, supo ver lo que no sabía interpretar y buscó ideas que pudieran explicarlo. Allí encontró el gran placer intelectual que le mantuvo en activo incluso después de jubilado. La especulación le llevó a contemplar nuevos horizontes y el rigor le impulsó a explorarlos. Por ello, en el prólogo a su libro Fronteras de la electrofisiología cardíaca confesaba haber instado a los autores de los distintos capítulos a proporcionar interpretaciones especulativas para aguijonear la curiosidad del lector3.

Castizo, por auténtico, fue su interés por la electrocardiografía clásica, por la electrocardiografía de Einthoven que Lewis supo llevar a la cabecera del enfermo hasta abandonarla en 1926. Treinta años después, con un electrocardiógrafo de dos canales «del que muchos pensaban que le sobraba uno», Rosenbaum rescata el electrocardiograma del letargo en que estuvo sumido desde el abandono de Lewis. La historia de los hemibloqueos retrata el «método Rosenbaum». Todo comienza en 1950, a la cabecera de un paciente cuyo electrocardiograma el joven Mauricio Rosenbaum, que entonces contaba 29 años, no alcanza a explicar. Se trataba de un varón con un infarto de miocardio de cara anterior y un bloqueo de rama derecha, en quien podían obtenerse registros electrocardiográficos con un eje izquierdo a ­-75° y otros con un eje derecho a +110°. El razonamiento de Rosenbaum fue simple: como el paciente tenía un bloqueo de rama derecha, era evidente que un impulso supraventricular parecía seguir dos caminos en el ventrículo izquierdo, uno que daba lugar a un eje izquierdo y el otro que resultaba en un eje derecho. El problema se reducía a encontrar esos dos caminos o vías de conducción ventricular izquierda. Su primera especulación recurrió a las fibras paraespecíficas de Mahaim, y así quedó la cosa. Pero en 1954, 1955 y 1963 cayeron en sus manos tres casos más, análogos al primero, que llevaron a Rosenbaum a estudiar más a fondo la anatomía del sistema de conducción intraventricular: «Apenas recorrimos la bibliografía e hicimos nuestras propias observaciones, encontramos que la rama izquierda tiene invariablemente dos divisiones principales». Así fue como Mauricio y sus jóvenes y entusiastas colaboradores descubrieron los hemibloqueos. El descubrimiento, especulativo en su origen, dio paso a la persecución de nuevos casos, a un estudio sistemático de la anatomía del sistema de conducción en diversos animales y en el humano, a la producción experimental de hemibloqueos, al estudio clínico de los bloqueos trifasciculares, bifasciculares y hemibloqueos, de los bloqueos de rama izquierda tronculares y divisionales, de la conducción aberrada, del origen de las extrasístoles ventriculares, del mecanismo de la taquicardia bidireccional y de los bloqueos periinfarto. Y todo ello es lo que contiene una monografía de 742 páginas publicada, junto a sus entonces jóvenes colaboradores, Elizari y Lazzari, en castellano primero en 1968 y dos años más tarde en inglés1.

Rosenbaum se ha ido, pero los conceptos por él introducidos en la electrocardiología están llamados a permanecer. Más difícil será mantener viva la llama de su espíritu, su enfoque de la investigación. La observación, la desazón y rebeldía ante lo inexplicable, la búsqueda de información, un carácter indomable, la especulación sobre lo posible y lo probable, un entusiasmo contagioso, una perseverancia instintiva e infatigable... todo ello y mucho más es el «espíritu Rosenbaum», que a sus amigos nos toca ensalzar y a sus discípulos mantener.





Bibliografía
[1]
Los hemibloqueos. Buenos Aires: Paid??s, 1968.
[2]
The experimental evidence for the role of phase 3 and phase 4 block in the genesis of A-V conduction disturbances. En: Wellens HJJ, Lie KI, Janse MJ, editors. The conduction system of the heart. Leiden: HE Stenfert Kroese, 1976.
[3]
Frontiers of cardiac electrophysiology. The Hague: Martinus Nijhoff, 1983.
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