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Vol. 62. Núm. 11.
Páginas 1332-1333 (Noviembre 2009)
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No hay mal que cien años dure... el mal de Chagas
Nothing Goes on Forever… Chagas Disease
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Rodolfo Viottia, Carlos Viglianoa, Alejandro Armentia
a Hospital Eva Perón. Buenos Aires. Argentina.
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Sr. Editor:

Han transcurrido cien años desde la hazaña del Dr. Carlos Chagas (14 de abril de 1909), quien en condiciones inhóspitas tuvo la capacidad y la inteligencia para detectar, desde su humildad, una enfermedad desconocida que actualmente sabemos es originaria de la América precolombina1 (fig. 1A). Debemos atribuir un mérito especial a esta excepción en las ciencias médicas, por el descubrimiento del parásito (llamado Trypanosoma cruzi en homenaje a su maestro Oswaldo Cruz), y posteriormente de la enfermedad (fig. 2).

Fig. 1. A: el Dr. Carlos Chagas en Lassance, Minas Gerais, Brasil, junto a la niña Berenice, la primera persona en la que se identificó Tripanosoma cruzi. B: el Dr. Salvador Mazza y su incansable estudio de la enfermedad, utilizando el microscopio.

Fig. 2.Trypanosoma cruzi (agente etiológico) y vinchuca (vector transmisor), obtenidos de las figuras publicadas en el artículo original del Dr. Carlos Chagas en 1909.

¿Cómo ha sido el devenir de ese original descubrimiento en los ámbitos académico y político durante estos cien años? Sin la intención de juzgar lo que se haya hecho bien o mal, resumimos brevemente el curso histórico de esta enfermedad «siempre olvidada». El siguiente esquema es sólo un esbozo, cuyos límites no son exactos y se superponen, pero conceptualmente intenta mostrar la acción de nuestras comunidades científicas durante cien años.

1909-1919. Etapa fundacional, que incluye todas las publicaciones de Carlos Chagas y el reconocimiento internacional de sus hallazgos2. Se reconoce al agente etiológico y a la enfermedad, pero no a toda la población que la padece.

1919-1929. Descrédito debido, al menos en parte, al error de confundir las manifestaciones de la enfermedad con el hipotiroidismo endémico. Desaparecen las publicaciones sobre el tema.

1929-1939. Redimensionamiento de la enfermedad atribuido al Dr. Salvador Mazza, quien amplía los estudios a un gran número de casos por primera vez3 (fig. 1B).

1940-1950. Reconocimiento de la etapa aguda y de los mecanismos de infección de la tripanosomiasis americana. El énfasis se centra en la necesidad de eliminar el insecto vector.

1950-1960. Valoración epidemiológica del problema sanitario, generado a partir de estudios epidemiológicos de campo y de la utilización del ECG como herramienta para distinguir entre salud y enfermedad. Se toman medidas concretas para contrarrestarla.

1960-1980. Fundación de institutos especializados, campañas de prevención y educación y avances en el tratamiento farmacológico antiparasitario.

1980-1990. Descrédito del tratamiento para la fase crónica y consolidación de las medidas para eliminar el insecto vector.

1990-2009. Marcada reducción del número de investigaciones clínicas y farmacológicas, con un creciente auge de la investigación básica, la biología molecular y genética aplicadas a la enfermedad de Chagas. Reconsideración del tratamiento antiparasitario para la etapa crónica4 y eliminación, al menos transitoria, del insecto vector en algunos países.

Un análisis de las publicaciones de los últimos 10 años, utilizando la base de datos PubMed y las palabras clave «Chagas» y «Tripanosoma cruzi», nos muestra resultados sorprendentes: más del 70% de los trabajos de investigación fueron básicos/experimentales (1.401 de 1.899 trabajos) y cerca del 80% se publicaron en revistas de países sin la endemia (1.488 de 1.899 trabajos). Esto quizá refleje los inconvenientes propios y ajenos a los investigadores de países en desarrollo.

¿Qué ha sucedido, entonces, para que cien años después la enfermedad siga aún vigente e incluso muestre una tendencia a la globalización? Quizá debamos recurrir a una frase hecha: «el Chagas es una enfermedad de los pobres». También cabe preguntarse: ¿Para quiénes se investiga? ¿Se evalúan los objetivos de los programas anti-Chagas? ¿Qué importancia dan las sociedades científicas a la enfermedad de Chagas? Desde la perspectiva de un individuo enfermo, los recursos en investigación no generaron, hasta el momento, los beneficios esperados. Los programas tienen grandes dificultades para llegar a las personas, y las sociedades científicas, por otro lado, le han asignado una importancia menor. Otra pregunta: ¿son insuficientes los recursos para investigación o son insuficientes las condiciones socioeconómicas de las personas que la padecen? Creemos que la segunda pregunta/afirmación es más realista y que la complejidad de la enfermedad es difícil de abordar con insecticidas, fármacos, electrocardiogramas o estudios genéticos. Los enfermos con Chagas tienen escasos medios, y además no reclaman, por falta de educación y «peso social» para generar o exigir soluciones.

Han transcurrido cien años y la ciencia, la medicina, la tecnología y la bioética han avanzado como nunca en las últimas décadas. La pobreza, la falta de educación, el estrés y el acceso a la salud no han acompañado favorablemente ese desarrollo ligado al aspecto económico. La verdadera prevención (la eliminación del vector de transmisión) y el control de la enfermedad de Chagas continuarán dependiendo del futuro político y económico de los países con la endemia. No se logrará controlar la enfermedad sólo con acciones sanitarias basadas en los avances médicos y tecnológicos, sino que ello dependerá también del desarrollo socioeconómico de las personas involucradas5. El mal de Chagas superará los cien años desde el primer caso diagnosticado, lamentablemente. Como muchos otros problemas, deberemos abordarlo integralmente para que las acciones no sean parches que sólo ayuden a los elegidos por la fortuna.

Bibliografía
[1]
Aufderheide AC, Salo W, Madden M, Streitz J, Buikstra J, Guhl F, et al..
A 9,000-year record of Chagas'' disease..
Proc Natl Acad Sci U S A, 101 (2004), pp. 2034-9
[2]
Chagas C..
Nova tripanosomiaze humana. Estudos sobre a morfolojia e o ciclo evolutivo do Schizotripanum cruzi n. gen., n. sp., ajente etiolojico da nova entidade morbida do homem..
Mem Inst Oswaldo Cruz, 159-218 (1909),
[3]
Mazza S..
Método de investigación de la epidemiología de la enfermedad de Chagas. La viscerotomía cardio-hepática..
Prensa Med Argent, 50 (1939), pp. 2461-70
[4]
Viotti R, Vigliano C..
Etiological treatment of chronic Chagas disease: neglected evidence by evidence-based medicine..
Expert Rev Anti Infect Ther, 5 (2007), pp. 717-26
[5]
Viotti R, Vigliano C, Álvarez MG..
El impacto de las condiciones socioeconómicas sobre la evolución de la enfermedad de Chagas crónica..
Rev Esp Cardiol, 62 (2009), pp. 1224-32
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