La prevención de las complicaciones tromboembólicas es imprescindible en todo paciente con fibrilación auricular (FA). Actualmente los antagonistas de la vitamina K (AVK) son los fármacos anticoagulantes orales más empleados en nuestro medio1. Aunque eficaces, debido a su estrecha ventana terapéutica, la variabilidad en la respuesta y el elevado número de interacciones, es necesario realizar controles periódicos de su actividad anticoagulante y frecuentes ajustes de dosis2,3. Estudios recientes han demostrado que aproximadamente el 40% de los pacientes con FA no valvular tratados con AVK en España tienen un control de la anticoagulación inadecuado, lo que implica mayor riesgo de complicaciones tromboembólicas/hemorrágicas4. Por lo tanto, sería importante conocer qué pacientes tienen a priori mayor riesgo de mal control de la International Normalized Ratio (INR).
En este sentido, se ha señalado5 que podría ser útil la puntuación SAMe-TT2R2 (sexo femenino; edad < 60 años; historia médica [≥ 3 comorbilidades: hipertensión arterial, diabetes mellitus, cardiopatía isquémica, enfermedad arterial periférica, insuficiencia cardiaca, ictus, enfermedad pulmonar, hepática o renal]; tratamiento [fármacos que causan interacción como la amiodarona]; tabaquismo activo y raza no caucásica). De hecho, varios estudios han validado esta puntuación, si bien en algunos casos la capacidad para discriminar a los pacientes con peor control fue solo moderada6.
El estudio de Andreu-Cayuelas et al7 nos parece muy interesante. En ese trabajo, los autores observaron de manera retrospectiva, en 108 pacientes con FA no valvular que recibieron tratamiento con AVK tras ser dados de alta por insuficiencia cardiaca, que el control de INR fue malo y la puntuación SAMe-TT2R2 no resultó útil para identificar a los pacientes con buena o mala anticoagulación con AVK. Estos resultados eran esperables, ya que, tras cualquier evento agudo, conseguir un control adecuado de INR es más difícil, principalmente en los primeros meses, máxime cuando se realizan constantemente ajustes de la medicación tras el alta hospitalaria, como ocurre en este caso. En este contexto, es difícil que ninguna puntuación fuese de ayuda para predecir qué pacientes van a tener un peor control de INR.
Sin embargo, los datos de ese estudio señalan un hecho relevante, y es que la puntuación SAMe-TT2R2 no es útil para determinados pacientes o situaciones, posiblemente porque no se hayan incluido factores importantes que podrían afectar al control de la anticoagulación con AVK. El PAULA es un estudio multicéntrico realizado en atención primaria, cuyo objetivo era determinar el grado de control de la anticoagulación con AVK en 1.524 pacientes con FA no valvular4. En ese estudio, si bien la puntuación SAMe-TT2R2 mostró cierta capacidad discriminativa para predecir el mal control de la anticoagulación con AVK, era solo moderada. Sin embargo, se mejoró su capacidad discriminativa al incluir otros factores como el riesgo de hemorragia alto, la polimedicación y el patrón dietético8.
Por lo tanto, aunque la puntuación SAMe-TT2R2 tiene cierta utilidad para predecir el buen o mal control de la anticoagulación con AVK, es insuficiente, lo que obliga a la búsqueda de nuevas puntuaciones más completas, que sean capaces de discriminar mejor qué pacientes van a estar peor controlados con los AVK.