La primera nomenclatura anatómica internacional fue la elaborada en latín por los anatomistas de lengua alemana a instancias de Wilhelm His, y aprobada en el IX Congreso de la Sociedad Anatómica Alemana, que se celebró en Basilea en 1895. Publicada inicialmente con el nombre de Nomina Anatomica, en inglés suelen referirse a ella como Basle Nomina Anatomica o BNA (Nomenclatura Anatómica de Basilea). En la práctica, solo se impuso entre los médicos de habla alemana y en buena parte de América.
Con anterioridad a la II Guerra Mundial, se publicaron de forma casi simultánea una revisión británica, otra estadounidense y otra alemana, que vinieron a complicar más aún el maremágnum terminológico. De ellas, la que más importancia alcanzó fue la alemana, publicada en 1935 y conocida en inglés como Jena Nomina Anatomica o JNA (Nomenclatura Anatómica de Jena).
En un intento de uniformar la nomenclatura anatómica, la Federación Internacional de Asociaciones de Anatomistas (FIAA) creó en 1950 un Comité Internacional de Nomenclatura Anatómica que elaboró una nueva nomenclatura latina internacional aprobada en 1955 con motivo del VI Congreso Federal Internacional de Anatomía, celebrado en París: los Parisiensia Nomina Anatomica o, en inglés, Paris Nomina Anatomica o PNA (Nomenclatura Anatómica de París). Cuando, en un texto médico del último cuarto del siglo xx, uno encuentra la expresión Nomina Anatomica a secas, casi siempre hace referencia a esta Nomenclatura Anatómica de París.
Una disputa en 1985 entre la FIAA y el Comité Internacional de Nomenclatura Anatómica terminó con la ruptura de relaciones entre ambos organismos en 1989, cuando el Comité publicó una nueva edición de los Nomina Anatomica sin someterla a la aprobación del XIII Congreso Federal Internacional de Anatomía celebrado en Río de Janeiro. En agosto de 1989, la FIAA decidió crear un nuevo Comité Federal de Terminología Anatómica con el encargo de elaborar una nueva nomenclatura anatómica internacional. Tras trece reuniones, el nuevo Comité publicó en 1998 la nueva Terminologia Anatomica (Terminología Anatómica Internacional), que hoy ha sustituido a los Nomina Anatomica como nomenclatura anatómica oficial en todo el mundo.
Una de las novedades incorporadas por esta nueva terminología anatómica internacional es la introducción del término latino anastomosis arteriolovenularis (en inglés, arteriolovenular anastomosis) para reemplazar el término anastomosis arteriovenosa (en inglés, arteriovenous anastomosis) que había venido recomendándose hasta entonces con carácter oficial en la nomenclatura anatómica internacional. Este cambio obedece a un hecho incontrovertible: que esta estructura anatómica no une una arteria y una vena, sino una arteriola y una vénula. Ahora bien, si tenemos en cuenta que la expresión anastomosis arteriovenosa estaba ya consagrada por el uso, la entendían sin problemas los médicos de todo el mundo y no ofrecía problema ninguno de interpretación, cabe preguntarse hasta qué punto era necesario o conveniente modificar la nomenclatura tradicional. Parece obvio que la estricta corrección etimológica no debe primar sobre la eficacia del lenguaje médico, máxime cuando se trata de términos universalmente admitidos. Si de corrección absoluta se trata, deberíamos empezar a escribir también que por las arteriolas no corre sangre arterial, sino sangre arteriolar, e incluso la propia terminología anatómica internacional debería desterrar para siempre el término clásico ‘arteria’, pues etimológicamente remite a un conducto que contiene aire, cuando, como todo el mundo sabe, las arterias contienen sangre.
Habrá que estar, en cualquier caso, atentos a la acogida que la comunidad médica mundial preste a esta recomendación de la terminología anatómica internacional. A menos que en un futuro próximo sea entusiástica y masiva —de momento los médicos apenas han secundado esta propuesta, que hasta ahora ha servido tan solo para generar confusión donde no la había—, muchos preferimos seguir empleando en español el término tradicional.
Fernando A. Navarro
Consejo Editorial, Revista Española de Cardiología
Obras de referencia recomendadas:
Diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico (4.ª edición), 2022-2025; en la plataforma Cosnautas disponible en: www.cosnautas.com/es/catalogo/librorojo.
«Laboratorio del lenguaje» de Diario Médico, 2006-2025, disponible en: www.diariomedico.com/opinion/fernando-navarro.html.
