El abordaje de pacientes con enfermedad arterial coronaria se puede beneficiar de dispositivos capaces de mejorar la evaluación funcional o anatómica. Este estudio comparó la eficacia de la tomografía de coherencia óptica (OCT) y la guía de reserva fraccional de flujo (RFF) para el tratamiento de vasos con lesiones coronarias angiográficamente intermedias, según la complejidad angiográfica de la lesión.
MétodosFORZA (NCT01824030) fue un ensayo aleatorizado que comparó el uso de OCT o RFF para la decisión de revascularización y la optimización de la ICP en pacientes con lesiones coronarias angiográficamente intermedias. Las lesiones complejas se definieron como lesiones largas (longitud >38mm), gravemente calcificadas y en bifurcación. El resultado primario fueron los eventos adversos cardiovasculares mayores (MACE), definidos como una combinación de muerte por cualquier causa, infarto de miocardio o revascularización del vaso diana.
ResultadosSe incluyeron 420 vasos (200 guiados por OCT y 220 por RFF), que comprendían 212 con lesiones complejas. A los 5 años de seguimiento, la tasa de MACE fue del 20,8% en los vasos con lesiones complejas y del 13,9% en los vasos con lesiones no complejas (HR=1,52; IC95%, 0,95-2,44; p=0,078). En comparación con la RFF, la OCT se asoció con un menor riesgo de MACE en los vasos con lesiones complejas (HR=0,53; IC95%, 0,28-0,98; p=0,044), mientras que con un mayor riesgo de MACE en los vasos con lesiones no complejas (HR=2,23; IC95%, 1,04-4,81; p=0,040; pinteracción=0,004).
ConclusionesEn vasos con lesiones coronarias angiográficamente intermedias, la complejidad angiográfica de la lesión puede modular la eficacia a largo plazo de la estrategia de guía, con un beneficio potencial de la OCT en lesiones complejas y de la RFF en lesiones no complejas.
Palabras clave
La coronariografía se ve dificultada por una evaluación deficiente de la gravedad de la lesión, una identificación limitada de las placas de alto riesgo o vulnerables y una evaluación poco exacta del implante de stents durante la intervención coronaria percutánea (ICP). En consecuencia, en la actualidad se están investigando ampliamente herramientas complementarias que caractericen mejor las estenosis coronarias en diversos entornos clínicos.
La reserva fraccional de flujo (RFF) es un índice invasivo utilizado para evaluar el potencial de la estenosis coronaria para causar isquemia miocárdica y es muy eficaz para determinar la gravedad de la lesión. Con el respaldo que le proporcionan los resultados de ensayos controlados aleatorizados de gran tamaño, la RFF constituye el criterio estándar para guiar las decisiones de revascularización en lesiones coronarias angiográficamente intermedias (LCAI)1,2.
Las técnicas de imagen intravascular, como la tomografía de coherencia óptica (OCT) y la ecografía intravascular, proporcionan evaluaciones anatómicas detalladas de la luz y la pared del vaso, así como de las placas, lo que permite identificar las placas de alto riesgo o vulnerables. Estas técnicas de imagen, desarrolladas inicialmente como herramientas para mejorar la planificación y optimización de la ICP, se probaron posteriormente como alternativas a la RFF para guiar las decisiones de revascularización en pacientes con LCAI3.
Los ensayos clínicos aleatorizados en los que se ha comparado la RFF con las técnicas de imagen intravasculares en pacientes con LCAI han mostrado una eficacia clínica a largo plazo similar con estas dos modalidades de guía4–6. Sin embargo, aún se desconoce si estas herramientas tienen un potencial pronóstico diferente en distintos subtipos de lesiones. Es de destacar que las lesiones coronarias complejas representan un subconjunto angiográfico de alto riesgo que a menudo da lugar a evaluaciones inexactas de la gravedad y la morfología, y que, cuando se tratan, conducen con frecuencia a intervenciones complejas, resultados deficientes de la ICP y desenlaces clínicos menos favorables7.
Así pues, tiene trascendencia clínica determinar si la guía mediante la RFF y con las técnicas de imagen intravasculares presentan una eficacia diferente en función de la complejidad angiográfica de la lesión. Para abordar esta laguna de conocimiento, se realiza este análisis post hoc del ensayo FORZA (FFR or OCT Guidance to RevasculariZe Intermediate Coronary Stenosis Using Angioplasty)8, en el que se investigó la eficacia clínica de la guía mediante OCT o RFF para abordar las LCAI en vasos con lesiones complejas y no complejas.
MÉTODOSDiseño del estudioEl ensayo FORZA (FFR or OCT Guidance to RevasculariZe Intermediate Coronary Stenosis Using Angioplasty; NCT01824030) es un ensayo abierto, unicéntrico, prospectivo y aleatorizado que compara los resultados clínicos en pacientes con al menos 1 LCAI en los que se usa OCT o RFF. El diseño del estudio y los resultados principales a 1 mes, 13 meses, 3 años y 5 años de seguimiento se han publicado ya con anterioridad6,8–13. El comité ético de nuestro centro aprobó el estudio (código 6261/13), y todos los pacientes firmaron un formulario de consentimiento informado específico.
Participantes en el estudioSe seleccionó a los pacientes con síndrome coronario agudo o crónico y al menos 1 LCAI. Se definió la LCAI como una lesión coronaria con un porcentaje de estenosis del diámetro estimado visualmente del 30-80% en el segmento no distal de un vaso epicárdico principal. Los principales criterios de exclusión fueron los siguientes: edad <18 años, fracción de eyección del ventrículo izquierdo ≤ 30%, infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST) reciente (< 7 días), infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST (IAMSEST) reciente (< 48horas), IAMCEST previo en el territorio irrigado por el vaso con la LCAI investigada, valvulopatía grave, enfermedad multivaso con 1 o más estenosis angiográficamente críticas no tratadas y enfermedad multivaso que requiera intervención de cirugía de bypass arterial coronario. La lista completa de criterios de inclusión y exclusión figura en la tabla 1 del material adicional.
Se asignó aleatoriamente a los pacientes elegibles en una proporción de 1:1 a la guía mediante OCT o RFF tanto para la realización de la ICP como, en caso de revascularización, para la optimización de los resultados de la ICP. En los pacientes con múltiples LCAI en diferentes vasos, todas las LCAI se abordaron según el grupo de asignación aleatoria correspondiente al individuo. Se pidió a los operadores que siguieran estrictamente la guía proporcionada por la herramienta asignada, sin utilizar la modalidad alternativa.
Se definieron como lesiones complejas aquellas que presentaban al menos 1 de las siguientes características angiográficas: longitud de la lesión >38mm, calcificación intensa o bifurcación. La longitud de la lesión se evaluó mediante la coronariografía. Se definió la calcificación grave según la coronariografía como una opacidad fluoroescópica que afectaba a ambos lados de la pared arterial en más de 1 localización y con una longitud total de al menos 15mm14. Se definieron las lesiones en bifurcación como lesiones adyacentes o que afectaban el origen de una rama lateral de al menos 2,5mm15. A aquellos pacientes que tenían como mínimo 1 vaso con una lesión compleja se les definió como pacientes con lesiones complejas.
Protocolo de guía con OCTSe obtuvieron imágenes de OCT en el lugar de la LCAI utilizando sistemas comercializados. Se recogieron las siguientes mediciones: área luminal mínima (ALM), área luminal de referencia (ALR) proximal, ALR distal y ALR media. A partir de estos parámetros, se calculó el porcentaje de estenosis del área (EA) mediante la siguiente fórmula: (ALR media−ALM) / ALR media×100. Se definió la rotura de la placa como una muesca que comenzaba en la frontera entre la luz y la íntima16.
Se realizó una ICP cuando se cumplía al menos 1 de los siguientes criterios: a) EA ≥75%; b) EA del 50-75% y ALM <2,5 mm2, y c) EA del 50-75% y rotura de la placa.
En los pacientes a los que se les practicó una revascularización, también se utilizó la OCT para guiar la ICP y optimizar los resultados. Se realizaron intervenciones adicionales si había una mala aposición importante del stent (definida como una distancia entre el pivote [strut] y la pared del vaso >350μm o <350 y >200μm para una longitud >600μm), una infraexpansión importante (definida como un área transversal mínima en el stent <75% del ALR) o una disección del borde principal (definida como una disección que comenzaba a nivel del borde del stent y se propagaba en una longitud >600μm). Se consideró la ausencia de cualquiera de estas anomalías un «resultado de OCT óptimo». No se estableció ningún algoritmo específico de optimización de la ICP para las lesiones complejas. Anteriormente se ha descrito de forma detallada el protocolo de estudio de OCT en el diseño del estudio8.
Protocolo de guía con RFFLa RFF se obtuvo utilizando una guía de monitorización de la presión de 0,014 pulgadas y una inducción de hiperemia mediante la administración intravenosa de 140mg/kg/min de adenosina. La ICP no se realizaba cuando la RFF era >0,80, y sí se llevaba a cabo cuando la RFF era ≤0,80. Se determinó la RFF tras el implante del stent y, en el caso de que fuera <0,90, podía llevarse a cabo una posdilatación adicional del stent. Si la RFF continuaba siendo <0,90, se retiraba la guía para identificar posibles caídas de presión de al menos 5mm lejos del stent inicial que pudieran requerir el implante de un nuevo stent según las preferencias del médico17. Se definió la obtención final de una RFF ≥0,90 como un «resultado de RFF óptimo». Anteriormente se ha descrito de forma detallada el protocolo de estudio de RFF en el diseño del estudio8.
Criterios de valoración del estudioEl criterio de valoración principal fueron los eventos adversos cardiovasculares mayores (MACE), definidos como la combinación de muerte por cualquier causa, infarto de miocardio (IM) o revascularización del vaso diana. Los criterios de valoración secundarios clave fueron cada uno de los componentes del criterio de valoración principal, la combinación de muerte de causa cardiaca e IM, y la muerte de causa cardiaca.
Análisis estadísticoTodos los análisis se realizaron según el principio de intención de tratar y para cada vaso. Las variables discretas se presentan en forma de número total y porcentaje, mientras que las variables continuas lo hacen en forma de media±desviación estándar o mediana [rango intercuartílico (RIC)], en función de su distribución evaluada mediante la prueba de Shapiro-Wilk. Las comparaciones de los grupos con respecto a variables discretas se realizaron con la prueba de la χ2 o la prueba exacta de Fisher, mientras que las de variables continuas se llevaron a cabo con la prueba de la t de Student o la prueba de la U de Mann-Whitney, según procediera. Se utilizó el método de Kaplan-Meier para caracterizar el tiempo transcurrido hasta el primer episodio del criterio de valoración principal. Se calcularon los valores de hazard ratio (HR) y los intervalos de confianza del 95% (IC95%) para los criterios de valoración principal y secundarios con el empleo de análisis de riesgos proporcionales de Cox de tiempo hasta el episodio. Se realizaron análisis de subgrupos para el criterio de valoración principal en las cohortes de pacientes con lesiones complejas y no complejas según el aplazamiento o la realización de la ICP, y en la cohorte de lesiones complejas según los componentes de las lesiones complejas y el número de criterios de lesión compleja. Se definió la significación estadística como un valor de p <0,05. Los análisis estadísticos se realizaron con el programa Stata versión 18 (StataCorp).
RESULTADOSCaracterísticas clínicas y coronarias inicialesSe asignó aleatoriamente a un total de 350 pacientes (con 420 vasos con LCAI) a OCT (174 pacientes, 200 vasos) o a RFF (176 pacientes, 220 vasos). Al estratificar la población del estudio en función de la complejidad de la lesión, 199 pacientes (212 vasos) tenían al menos una lesión compleja, mientras que 151 (208 vasos) solo contaban con lesiones no complejas.
Las características clínicas iniciales de la población del estudio se recogen en la tabla 1. Todas las características clínicas iniciales estaban bien equilibradas entre los pacientes con lesiones complejas y no complejas, excepto por una tasa de diabetes mellitus superior (el 35,2 frente al 25,2%; p=0,045) y una tasa de ICP previa inferior (el 37,7 frente al 48,3%; p=0,046) en los pacientes con lesiones complejas (tabla 1). Las características de los pacientes estaban bien equilibradas en los dos grupos de tratamiento, tanto para las lesiones complejas como para las no complejas (tabla 2 del material adicional).
Características de los pacientes según la complejidad de la lesión
| Características | Compleja(n=199) | No compleja(n=151) | p |
|---|---|---|---|
| Aleatorización | 0,998 | ||
| OCT | 99 (49,7) | 75 (49,7) | |
| RFF | 100 (50,3) | 76 (50,3) | |
| Edad (años) | 70 [63-75] | 69 [62-75] | 0,678 |
| Sexo masculino | 155 (77,9) | 106 (70,2) | 0,102 |
| IMC (kg/m2) | 26 [24-28] | 27 [24-29] | 0,129 |
| Diabetes mellitus | 70 (35,2) | 38 (25,2) | 0,045 |
| Hipertensión | 167 (83,9) | 132 (87,4) | 0,358 |
| Dislipidemia | 144 (72,4) | 106 (70,2) | 0,675 |
| Tabaquismo | 80 (40,2) | 55 (36,4) | 0,472 |
| Antecedentes familiares de EC | 63 (31,7) | 48 (31,8) | 0,979 |
| Enfermedad renal crónica | 40 (20,1) | 23 (15,2) | 0,240 |
| ICP previa | 75 (37,7) | 73 (48,3) | 0,046 |
| CABG previa | 6 (3,0) | 3 (2,0) | 0,547 |
| IM previo | 44 (22,1) | 41 (27,2) | 0,276 |
| Forma de presentación clínica | 0,715 | ||
| SCA | 40 (20,1) | 28 (18,5) | |
| SCC | 159 (79,9) | 123 (81,5) | |
| FEVI (%) | 60 [55-62] | 60 [55-63] | 0,546 |
| Tratamiento | |||
| Paciente tratado con ICP | 98 (49,2) | 52 (34,4) | 0,006 |
| Medio de contraste (ml) | 283±144 | 227±114 | <0,001 |
| LRA-IC* | 12 (6,0) | 6 (4,0) | 0,388 |
| Diálisis | 0 (0,0) | 0 (0,0) | 0,999 |
CABG: cirugía de revascularización coronaria; EC: enfermedad coronaria; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; ICP: intervención coronaria percutánea; IM: infarto de miocardio; IMC: índice de masa corporal; LRA-IC: lesión renal aguda inducida por contraste; OCT: tomografía de coherencia óptica; RFF: reserva fraccional de flujo; SCA: síndrome coronario agudo; SCC: síndrome coronario crónico.
Los datos expresan n (%), media±desviación estándar o mediana [percentiles 25-75].
Las características iniciales de los vasos se presentan en la tabla 2. Los vasos con lesiones complejas se encontraban con mayor frecuencia en la arteria descendente anterior izquierda (el 75,9 frente al 55,8%; p<0,001) y era más probable que se trataran con una ICP (el 48,1 frente al 29,3%; p<0,001) que los vasos con lesiones no complejas. De los vasos con lesiones complejas, 55 (25,9%) tenían una lesión larga (se trató a 37 de ellos [67,3%] con una ICP), 53 (25,0%) una lesión intensamente calcificada (se trató a 20 de ellos [37,7%] con una ICP) y 169 (79,7%) una lesión en bifurcación (se trató a 85 de ellos [50,3%] con una ICP) (tabla 2 y tabla 3 del material adicional). En la figura 1, se muestra una representación gráfica del criterio de complejidad más frecuente, junto con el criterio más habitual para la realización de la ICP.
Características de los vasos según la complejidad de la lesión
| Característica | Compleja(n=212) | No compleja(n=208) | p |
|---|---|---|---|
| Aleatorización | 0,838 | ||
| OCT | 102 (48,1) | 98 (47,1) | |
| RFF | 110 (51,9) | 110 (52,9) | |
| Valor de RFF | n=110 | n=110 | |
| RFF inicial | 0,83 [0,79-0,88] | 0,86 [0,82-0,91] | 0,001 |
| RFF inicial≤0,80 | 42 (38,2) | 22 (20,0) | 0,002 |
| Parámetros de OCT | n=102 | n=98 | |
| ALM (mm2) | 2,39 [1,80-3,20] | 2,88 [2,32-3,55] | 0,003 |
| EA (%) | 65 [59-73] | 65 [57-70] | 0,335 |
| EA ≥ 75% | 19 (18,8) | 12 (12,5) | 0,236 |
| EA 50-75% y ALM <2,5 mm2 | 35 (34,7) | 28 (29,2) | 0,357 |
| EA 50-75% y rotura de placa | 5 (5,0) | 3 (3,1) | 0,526 |
| No se logra superar la lesión con la herramienta | 1 (0,5) | 1 (0,5) | 0,989 |
| Localización de la lesión investigada | <0,001 | ||
| DAI | 161 (75,9) | 116 (55,8) | |
| CXI | 25 (11,8) | 35 (16,8) | |
| ACD | 26 (12,3) | 57 (27,4) | |
| Vasos sanguíneos tratados con ICP | 102 (48,1) | 61 (29,3) | <0,001 |
| Número de stents | 1 [1-2] | 1 [1-1] | <0,001 |
| Longitud del stent (mm) | 34 [26-48] | 22 [18-30] | <0,001 |
| Predilatación con balón | 91 (90,1) | 36 (60,0) | <0,001 |
| Posdilatación con balón | 90 (89,1) | 49 (84,5) | 0,397 |
| Técnicas de modificación del calcio* | 0 (0,0) | 0 (0,0) | 1,000 |
| Lesión larga | 55 (25,9) | 0 (0,0) | <0,001 |
| Tratados con ICP | n=55, 37 (67,3) | - | - |
| Lesión intensamente calcificada | 53 (25,0) | 0 (0,0) | <0,001 |
| Tratados con ICP | n=53, 20 (37,7) | - | - |
| Lesión en bifurcación | 169 (79,7) | 0 (0,0) | <0,001 |
| Tratados con ICP | n=169, 85 (50,3) | - | - |
| Tratados con técnica de doble stent | n=169, 2 (1,2) | - | - |
| Oclusión aguda de rama lateral durante la ICP | n=85, 0 (0,0) | - | - |
| Evaluación tras el implante de stent según el protocolo | n=102, 77 (75,5) | n=61, 47 (77,0) | 0,821 |
| Resultado óptimo tras el implante de stent | n=77, 42 (54,5) | n=47, 30 (63,8) | 0,309 |
| Optimización de la ICP | n=77, 26 (33,8) | n=47, 13 (27,7) | 0,477 |
| Dilatación con balón adicional | n=77, 24 (31,2) | n=47, 12 (25,5) | 0,502 |
| Implante de stent adicional | n=77, 6 (7,8) | n=47, 4 (8,5) | 0,887 |
| Resultado final óptimo | n=69, 59 (85,5) | n=46, 41 (89,1) | 0,572 |
ACD: arteria coronaria derecha; ALM: área luminal mínima; CXI: arteria circunfleja izquierda; DAI: arteria descendente anterior izquierda; EA: estenosis del área; ICP: intervención coronaria percutánea; OCT: tomografía de coherencia óptica; RFF: reserva fraccional de flujo.
Los datos expresan n (%) o mediana [percentiles 25-75].
Presentación de la OCT para la complejidad angiográfica más frecuente y los criterios de ICP. La bifurcación fue el criterio de complejidad angiográfica más frecuente, mientras que una EA del 50-75% con una ALM <2,5 mm2 fue el criterio más habitual de ICP en el grupo de OCT. El caso presentado muestra una bifurcación de la DAI-D1, con una lesión que afecta principalmente al vaso principal proximal, una EA del 62% y una ALM de 2,3 mm2. ALM: área luminal mínima; D1: primera rama diagonal; DAI: arteria descendente anterior izquierda; EA: estenosis del área; ICP: intervención coronaria percutánea; OCT: tomografía de coherencia óptica; VP: vaso principal.
Los vasos con lesiones complejas y no complejas presentaron tasas similares de resultados óptimos tras el implante del stent (54,5% frente a 63,8%; p=0,309), optimización de la ICP (el 33,8 frente al 27,7%; p=0,477), optimización mediante dilatación adicional con balón (el 31,2 frente al 25,5%; p=0,502), optimización mediante el implante de un stent adicional (el 7,8 frente al 8,5%; p=0,887) y resultados óptimos finales (el 85,5 frente al 89,1%; p=0,572).
En los vasos del grupo de OCT, fue más probable la realización de una ICP que en los del grupo de RFF, tanto en las lesiones complejas (el 58,8 frente al 38,2%; p=0,003) como en las no complejas (el 39,8 frente al 20,0%; p=0,002) (tabla 4 del material adicional). Las tasas de los criterios de OCT para la ICP fueron similares en los vasos con lesiones complejas o no complejas, y consistieron en EA ≥ 75% (el 18,8 frente al 29,2%; p=0,236), EA 50-75% y ALM <2,5 mm2 (el 34,7 frente al 29,2%; p=0,357), y EA 50-75% con ulceración de la placa (el 5 frente al 3,1%; p=0,526).
Por último, los resultados óptimos fueron más frecuentes en el grupo de OCT que en el de RFF, tanto en la evaluación posterior al implante (vasos con lesiones complejas: el 41,2 frente al 19,2%; p=0,054; vasos con lesiones no complejas: el 36,4 frente al 7,1%; p=0,041) como en la evaluación final (vasos con lesiones complejas: el 100,0 frente al 58,3%; p<0,001; vasos con lesiones no complejas: el 100,0 frente al 64,3%; p<0,001).
Resultados clínicos a 5 años según la complejidad angiográfica de la lesiónLos resultados clínicos según la complejidad de la lesión angiográfica y la aleatorización se presentan en la tabla 5 del material adicional. En comparación con los vasos con lesiones no complejas, los vasos con lesiones complejas presentaron tasas numéricamente superiores de MACE (el 20,8 frente al 13,9%; HR = 1,52; IC95%, 0,95-2,44; p=0,078), muerte de causa cardiaca o IM (el 4,7 frente al 3,4%; HR=1,42; IC95%, 0,54-3,73; p=0,476), muerte por cualquier causa (el 12,7 frente al 8,2%; HR=1,57; IC95%, 0,86-2,88; p=0,145), muerte de causa cardiaca (el 2,8 frente al 2,4%; HR=1,19; IC95%, 0,36-3,90; p=0,775), IM (el 2,4 frente al 1,0%; HR=2,48; IC95%, 0,48-12,76; p=0,279) y revascularización del vaso diana (el 8,0 frente al 5,8%; HR=1,40; IC95%, 0,67-2,94; p=0,368).
Resultados clínicos a 5 años según la complejidad angiográfica de la lesión y aleatorizaciónEn la tabla 3, se presentan los resultados clínicos según la complejidad angiográfica de la lesión y aleatorización.
Resultados clínicos según la complejidad de la lesión y el grupo de tratamiento
| Criterio de valoración | Lesión compleja (n=212) | Lesión no compleja (n=208) | pinteracción | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| OCT(n=102) | RFF(n=110) | HR(IC95%) | p | OCT(n=98) | RFF(n=110) | HR(IC95%) | p | ||
| MACE | 15 (14,7) | 29 (26,4) | 0,53 (0,28-0,98) | 0,044 | 19 (19,4) | 10 (9,1) | 2,23 (1,04-4,81) | 0,040 | 0,004 |
| Muerte cardiaca o IM | 1 (1,0) | 9 (8,2) | 0,12 (0,01-0,91) | 0,040 | 4 (4,1) | 3 (2,7) | 1,59 (0,35-7,09) | 0,546 | 0,044 |
| Muerte por cualquier causa | 7 (6,9) | 20 (18,2) | 0,36 (0,15-0,85) | 0,020 | 12 (12,2) | 5 (4,5) | 2,86 (1,01-8,11) | 0,049 | 0,003 |
| Muerte de causa cardiaca | 0 (0,0) | 6 (5,5) | - | - | 3 (3,1) | 2 (1,8) | 1,83 (0,31-10,95) | 0,508 | 0,999 |
| IM | 1 (1,0) | 4 (3,6) | 0,27 (0,03-2,40) | 0,239 | 1 (1,0) | 1 (0,9) | 1,13 (0,07-18,07) | 0,931 | 0,422 |
| RVD | 8 (7,8) | 9 (8,2) | 0,93 (0,36-2,42) | 0,890 | 6 (6,1) | 6 (5,5) | 1,14 (0,37-3,54) | 0,820 | 0,790 |
| Debido a reestenosis de rama lateral | 1 (0,5) | 0 (0,0) | - | - | - | - | - | - | - |
HR: hazard ratio; IC95%: intervalo de confianza del 95%; IM: infarto de miocardio; MACE: eventos adversos cardiovasculares mayores; OCT: tomografía de coherencia óptica; RFF: reserva fraccional de flujo; RVD: revascularización del vaso diana.
Salvo que se indique lo contrario, los datos expresan n (%).
En comparación con la RFF, la OCT se asoció a un menor riesgo de MACE en los vasos con lesiones complejas (el 14,7 frente al 26,4%; HR=0,53; IC95%, 0,28-0,98; p=0,044), pero con un mayor riesgo de MACE en los vasos con lesiones no complejas (el 19,4 frente al 9,1%; HR=2,23; IC 95%, 1,04-4,81; p=0,040), con una interacción significativa entre tratamiento y subgrupo para la complejidad de la lesión (pinteracción=0,004) (figura 2). Se obtuvieron resultados similares para las variables de muerte de causa cardiaca o IM (vasos con lesiones complejas: HR=0,12; 0,01-0,91; p=0,040; vasos con lesiones no complejas: HR=1,59; IC95%, 0,35-7,09; p=0,546; pinteracción=0,044) y muerte por cualquier causa (vasos con lesiones complejas: HR=0,36; IC95%, 0,15-0,85; p=0,020; vasos con lesiones no complejas: HR=2,86; IC95%, 1,01-8,11; p=0,049; pinteracción=0,003). Se observaron tendencias similares, aunque no estadísticamente significativas, para las variables de muerte de causa cardiaca (pinteracción=1,000), IM (pinteracción=0,422) y revascularización del vaso diana (pinteracción=0,790) (tabla 3).
Análisis de subgruposLos resultados del criterio de valoración principal fueron coherentes entre los subgrupos de ICP diferida y realizada, tanto en los pacientes con lesiones complejas (pinteracción=0,451) como en aquellos con lesiones no complejas (pinteracción=0,614) (tabla 6 del material adicional).
Los resultados del criterio de valoración principal en la cohorte de pacientes con lesiones complejas revelaron una tendencia uniforme en los diversos componentes de la definición de lesiones complejas (figura 3), con una reducción significativa del riesgo con OCT en el subgrupo de lesiones intensamente calcificadas (OCT frente a RFF: HR=0,20; IC95%, 0,07-0,60; p=0,004) y una reducción no significativa en los subgrupos con lesiones de longitud superior a 38mm (OCT frente a RFF: HR=0,48; IC95%, 0,12-1,94; p=0,306) y de lesiones en bifurcación (OCT frente a RFF: HR=0,59; IC95%, 0,29-1,20; p=0,147).
Por último, al evaluar el impacto del número de criterios de lesiones complejas (figura 3), la OCT se asoció a una reducción significativa en el subgrupo con 2 o más criterios de lesiones complejas (OCT frente a RFF: HR=0,20; IC95%, 0,06-0,69; p=0,011) y una reducción no significativa en el subgrupo con un único criterio de lesiones complejas (OCT frente a RFF: HR=0,81; IC95%, 0,38-1,71; p=0,583).
DISCUSIÓNLa búsqueda de un mejor manejo clínico de los pacientes con LCAI es un campo en evolución, y es muy deseable una elección lógica de los dispositivos invasivos que utilizar. Hasta la fecha, la RFF sigue siendo el patrón de referencia para el tratamiento de las LCAI, mientras que la OCT constituye una modalidad de imagen novedosa para evaluar las interacciones entre stent y vaso durante la ICP. La complejidad angiográfica de la lesión es un parámetro fácilmente evaluable que refleja las diferentes morfologías de la placa y el riesgo de complicaciones relacionadas con la ICP. En este contexto, el análisis post hoc del ensayo FORZA sugiere que la eficacia clínica a largo plazo de la OCT y la RFF para guiar el tratamiento de los vasos con LCAI puede verse influida por la complejidad angiográfica de la lesión, con un posible beneficio con la OCT en las lesiones complejas y de la RFF en las no complejas (figura 4). Estos resultados son generadores de hipótesis y allanan el camino para una elección más personalizada de los dispositivos auxiliares que utilizar en los pacientes con LCAI.
Las herramientas auxiliares a la angiografía han mejorado significativamente la evaluación de las lesiones coronarias, con la consiguiente mejora en los resultados de la intervención y a largo plazo en los pacientes a los que se les practica una ICP2. Tanto la RFF como los dispositivos de imagen intravascular se han evaluado como herramientas para guiar el tratamiento de las LCAI, que son difíciles de evaluar únicamente mediante angiografía debido a la importante variabilidad interobservadores4–6. El ensayo FORZA fue el primero en comparar la OCT y la RFF para guiar el tratamiento en pacientes con LCAI8. Dado que los criterios anatómicos para la revascularización no se habían puesto a prueba antes del diseño del estudio, se eligieron basándose en los factores pronósticos relacionados con el grado de estrechamiento luminal (es decir, EA con o sin ALM) y la posible presencia de una morfología complicada subyacente (es decir, rotura de la placa)8. Los resultados del ensayo FORZA mostraron una tasa de tratamiento invasivo superior con la OCT y una tasa de MACE similar con las 2 modalidades de guía a los 5 años de seguimiento6,9. Estos resultados fueron coherentes con los de otros 2 ensayos controlados aleatorizados que mostraron resultados clínicos comparables entre el tratamiento guiado mediante RFF o mediante ecografía intravascular, lo que respalda la seguridad a largo plazo de la técnica de imagen intravascular como herramienta para guiar el tratamiento de las LCAI4,5.
El distinto papel que desempeñan la fisiología y el diagnóstico por la imagen justifica una mayor investigación para determinar los contextos angiográficos o clínicos en los que es más eficaz cada modalidad. Este estudio presenta una hipótesis intrigante y ayuda a salvar esta brecha, reflejando potencialmente las diferencias fundamentales entre la RFF y la OCT. En concreto, la RFF se ha desarrollado tradicionalmente para apoyar la toma de decisiones de revascularización, mientras que la OCT y otros dispositivos de obtención de imágenes intravasculares se han utilizado predominantemente para la planificación y optimización de la ICP.
Teniendo en cuenta estos antecedentes, una evaluación anatómica puede ser más eficaz para evaluar y guiar la revascularización de lesiones complejas, que a menudo presentan morfologías vulnerables que no son visibles angiográficamente, y pueden conducir a intervenciones técnicamente complicadas y un resultado deficiente de la ICP7. Los dispositivos de imagen intravascular pueden evaluar con precisión la composición de la placa, las características de la lesión, los segmentos de referencia y las zonas de aplicación, lo que facilita la elección de las herramientas adecuadas para la preparación de la lesión, el despliegue óptimo del stent y la identificación de complicaciones relacionadas con el stent tras la intervención, como la mala aposición, la infraexpansión, la deformación o la disección de los bordes3,18,19.
Esta posibilidad se ve respaldada por el análisis de subgrupos que reveló que las lesiones con 2 o más criterios de lesión compleja —que presumiblemente plantean mayores dificultades que las lesiones con un único criterio de complejidad— fueron las que mostraron el beneficio más significativo con el empleo de la guía de OCT en comparación con la guía de RFF. Por el contrario, las lesiones no complejas pueden ser más adecuadas para la evaluación fisiológica, lo que permite un enfoque más selectivo de la ICP. Esta estrategia garantiza que la ICP se reserve para las LCAI capaces de inducir isquemia miocárdica, con lo que se reduce el riesgo de complicaciones relacionadas con la intervención, reestenosis del stent y necesidad prolongada de tratamiento antiagregante plaquetario combinado doble.
Un punto fuerte notable de este estudio es su análisis por vaso, que permite una evaluación precisa de la eficacia de cada modalidad de guía en función de la complejidad angiográfica de las lesiones. Esto es especialmente importante en los pacientes con enfermedad multivaso, que pueden presentar lesiones complejas y no complejas en diferentes vasos, lo que a menudo requiere estrategias de tratamiento distintas.
En estudios anteriores, se han utilizado definiciones diversas de las lesiones complejas, entre las que se incluyen a menudo las lesiones del tronco coronario izquierdo sin protección, las oclusiones totales crónicas y la reestenosis en el stent20–22. Sin embargo, estos casos fueron criterios de exclusión en el ensayo FORZA, en el que solamente se incluyó a pacientes con LCAI de nueva aparición localizadas fuera del tronco coronario izquierdo. En consecuencia, nuestros resultados deben interpretarse en este contexto específico y solo deben aplicarse a las lesiones clasificadas como complejas en este estudio.
En la actualidad, hay un interés creciente por determinar si la realización de una ICP en pacientes con placas vulnerables que no producen una limitación del flujo podría reducir el riesgo de futuros episodios cardiovasculares23,24. Tiene interés señalar que, en el ensayo COMBINE OCT-FFR, se detectó una cubierta fina de fibroateroma en una cuarta parte de las lesiones negativas en la RFF, en pacientes con diabetes mellitus, y que esto se asoció a una tasa 5 veces mayor de MACE a los 18 meses de seguimiento25. Aunque no dispuso de la potencia estadística necesaria para evaluar los criterios de valoración clínicos, el ensayo PREVENT ha demostrado recientemente que la ICP preventiva en pacientes con placas coronarias vulnerables que no causan limitación del flujo, identificadas mediante técnicas de imagen intravascular, redujo el riesgo de MACE a los 2 años de seguimiento en comparación con el tratamiento médico óptimo solo26.
La fisiología y las técnicas de imagen constituyen actualmente entidades paralelas debido a la preocupación acerca del tiempo y los costes de las intervenciones. En el ensayo FORZA, se compararon estas modalidades como estrategias independientes para guiar las decisiones de revascularización y optimizar los resultados de la ICP. Por consiguiente, nuestros resultados deben interpretarse en este contexto, ya que no exploran el posible papel complementario de la fisiología y las técnicas de imagen. Sin embargo, existe la posibilidad de que su uso sinérgico permita mejorar la evaluación de las lesiones, las estrategias de intervención y los resultados clínicos. Combinando los dos enfoques, los clínicos podrían identificar las lesiones que justifican una revascularización basándose en parámetros pronósticos concordantes, garantizando al mismo tiempo una planificación, ejecución y optimización precisas de la ICP. En un futuro próximo, el desarrollo de dispositivos intravasculares capaces de obtener simultáneamente información funcional y anatómica podría suponer un cambio de paradigma que permita una ICP más precisa y eficaz.
Limitaciones del estudioNuestro estudio tiene ciertas limitaciones. En primer lugar, se trata de un análisis de subgrupos post hoc de un ensayo pequeño y unicéntrico, lo que limita la generalizabilidad de los resultados y puede introducir un sesgo de selección debido a la ausencia de aleatorización basada en la complejidad de las lesiones angiográficas. Además, el estudio no tuvo la potencia estadística necesaria para detectar diferencias significativas en cada uno de los criterios de valoración, con un escaso número de episodios como el IM o la revascularización de vasos. En segundo lugar, nuestros resultados deben aplicarse específicamente a la población diana incluida en el estudio, que consistió principalmente en pacientes con síndrome coronario crónico y una función del ventrículo izquierdo preservada. En tercer lugar, el ensayo FORZA fue un estudio sin enmascaramiento, en el que tanto los médicos como los pacientes conocían la asignación al grupo del ensayo. En cuarto lugar, no se aplicó ninguna corrección por la realización de comparaciones múltiples. En quinto lugar, para algunos vasos no se dispuso de una evaluación de OCT o RFF posterior al implante del stent o final, lo que limitó las comparaciones de criterios de valoración basadas en los resultados óptimos. En sexto lugar, las muertes de causa no cardiaca representaron una proporción elevada de la mortalidad global. Sin embargo, su distribución estuvo equilibrada entre los grupos aleatorizados, lo que sugiere que no influyeron en los resultados generales. En séptimo lugar, la inclusión de lesiones angiográficamente intermedias implicaba necesariamente placas con una carga limitada y, en consecuencia, la definición de lesión compleja debe interpretarse dentro de este contexto específico. En octavo lugar, en el grupo de OCT, no hubo un protocolo predefinido para la optimización de la ICP. En noveno lugar, la ausencia de un registro de la selección para el ensayo limitó nuestra capacidad de analizar y caracterizar detalladamente los criterios clínicos o procedimentales de exclusión de pacientes. Por último, en este análisis, no se evaluó la posible repercusión del sexo biológico y el género. Dadas estas limitaciones, nuestros resultados deben interpretarse con precaución y considerarse generadores de hipótesis.
CONCLUSIONESEn los vasos con LCAI, la complejidad angiográfica de las lesiones puede modular la eficacia a largo plazo del tipo de dispositivo adyuvante utilizado para guiar la revascularización y optimizar la ICP. Es posible que la OCT aporte un posible beneficio en las lesiones complejas, mientras que la RFF podría ser más eficaz en las no complejas.
FINANCIACIÓNEl ensayo FORZA se financió con subvenciones académicas (Bando Linea D. 1, Università Cattolica del Sacro Cuore, Roma, Italia).
CONSIDERACIONES ÉTICASEl comité de ética de nuestro centro aprobó el estudio (código 6261/13), y todos los pacientes firmaron un documento de consentimiento informado específico. En este análisis, no se evaluó la posible repercusión del sexo biológico y el género. Los datos están disponibles previa solicitud razonable al autor indicado para la correspondencia (F. Burzotta).
DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIALEn este estudio, no se han utilizado técnicas de inteligencia artificial.
CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORESA. Zito: concepción y diseño, análisis de datos, y redacción del artículo. F. Burzotta: concepción y diseño, análisis de datos, inclusión de pacientes, apoyo administrativo, y redacción del artículo. C. Aurigemma y E. Romagnoli: revisión crítica del artículo e inclusión de pacientes. F. Bianchini, E. Bianchini, L. Paraggio, M. Lunardi y C. Ierardi: revisión crítica del artículo. F. Crea: revisión crítica del artículo y apoyo administrativo. A. Maria Leone: concepción y diseño, revisión crítica del manuscrito, inclusión de pacientes, y apoyo administrativo. C. Trani: revisión crítica del manuscrito, inclusión de pacientes y apoyo administrativo.
CONFLICTO DE INTERESESF. Burzotta ha participado en reuniones de consejos asesores o ha recibido honorarios como conferenciante de Medtronic, Abbott, Terumo, Daiichi-Sankyo y Abiomed. A.M. Leone ha participado en reuniones de consejos asesores o ha recibido honorarios como conferenciante de Abbott, Medtronic, Daiichi-Sankyo, Bayer, Bruno Farmaceutici y Menarini. C. Trani ha participado en reuniones de consejos asesores o ha recibido honorarios como conferenciante de Medtronic, Abbott, Terumo, Daiichi-Sankyo y Abiomed. Los demás autores declaran no tener conflictos de intereses.
AGRADECIMIENTOSSe utilizaron la plataforma y plantillas de BioRender para crear la figura central.
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Para el tratamiento de pacientes con estenosis coronaria angiográficamente intermedia, la guía mediante la RFF y mediante la OCT se asocia a resultados similares a los 5 años de seguimiento. Sin embargo, aún se desconoce si la eficacia de la RFF y la de la OCT difieren en función de la complejidad angiográfica de la lesión.
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Este estudio sugiere que la complejidad angiográfica de la lesión puede influir en la eficacia a largo plazo de la modalidad de guía, con un posible beneficio de la OCT en las lesiones complejas y de la RFF en las no complejas.
