ISSN: 0300-8932 Factor de impacto 2024 4,9
Vol. 77. Núm. 10.
Páginas 859-867 (Octubre 2024)

Artículo original
Valvulitis: un nuevo criterio ecocardiográfico para el diagnóstico de endocarditis infecciosa de bioprótesis de válvula aórtica

Valvulitis: a new echocardiographic criterion for the diagnosis of bioprosthetic aortic valve infective endocarditis

Pablo ZuletaIsidre VilacostaabEduardo PozoaDaniel García-ArribascCarlos Nicolás Pérez-GarcíaadManuel CarneroaDaniel Pérez-CamargoaLourdes MonteroaMelchor Saiz-PardoePatricia MahíaaAdrián JerónimoaFabián IslasaDaniel GómezaJosé Alberto San RománfJosé Alberto de AgustínaCarmen Olmosag
https://doi.org/10.1016/j.recesp.2024.03.001

Opciones

Material adicional
Imagen extra
Rev Esp Cardiol. 2024;77:859-67
Resumen
Introducción y objetivos

En pacientes con endocarditis de válvula prótesica sobre bioprótesis aórtica (EVP-AoBio) se ha descrito un engrosamiento difuso homogéneo e hipoecoico de las valvas, por ecocardiografía transesofágica (ETE), con movimiento ondulante de estas. Este hallazgo ha sido denominado valvulitis. Nuestro objetivo es estimar la prevalencia de valvulitis en pacientes con EVP-AoBio, describir con precisión sus características ecocardiográficas y determinar su significado clínico.

Métodos

Desde 2011 hasta 2022, se incluyó en una base de datos multipropósito a 388 pacientes consecutivos con endocarditis de un hospital terciario. Para este estudio, se seleccionó a todos los pacientes con EVP-AoBio (n=86), cuyas imágenes de ETE 3 cardiólogos revisaron de manera independiente para identificar casos de valvulitis.

Resultados

La prevalencia de valvulitis aislada fue del 12,8%, y el 20,9% de los pacientes presentaron valvulitis acompañada de otros hallazgos ecocardiográficos clásicos de endocarditis. De 11 pacientes con valvulitis aislada, 9 tenían estenosis valvular significativa, mientras que solo 1 caso mostró insuficiencia valvular significativa. Se practicó cirugía cardiaca con menos frecuencia que en otros sujetos con EVP-AoBio (el 27,3 frente al 62,7%; p=0,017). En 4 de 5 pacientes con estenosis valvular que no fueron operados, se observó una mejora significativa en los gradientes tras un tratamiento antibiótico.

Conclusiones

La valvulitis puede ser el único hallazgo ecocardiográfico en la endocarditis infecciosa sobre bioprótesis de válvula aórtica y es necesario que los especialistas en imagen la reconozcan para un diagnóstico temprano. Sin embargo, supone un reto diagnóstico y pueden ser necesarias técnicas de imagen adicionales. Se necesitan series más amplias.

Palabras clave

Endocarditis infecciosa
Ecocardiografía transesofágica
Valvulitis
Bioprótesis de válvula aórtica
INTRODUCCIÓN

La endocarditis de válvula protésica (EVP) es la forma más grave de endocarditis infecciosa (EI) y representa entre un 20 y un 30% de todos los casos de EI. En los últimos años, ha habido un aumento notable de la incidencia de EVP1–8. Esta forma de EI se asocia con mal pronóstico, lo que se atribuye en parte a las dificultades para identificar a tiempo la afección infecciosa de la prótesis valvular, entre otros factores1–6.

La ecocardiografía transesofágica (ETE) es la técnica por la imagen de elección para evaluar el daño estructural y funcional de las válvulas cardiacas protésicas, y desempeña un papel crucial en el diagnóstico de la EVP. Actualmente, hay 7 hallazgos ecocardiográficos (vegetación, absceso, seudoaneurisma, fístula intracardiaca, perforación de la valva, aneurisma valvular y dehiscencia de la nueva válvula protésica) que se consideran criterios mayores para diagnosticar una EVP1. No obstante, una ETE negativa no excluye el diagnóstico de EVP9–12.

Aunque actualmente existen otras modalidades de diagnóstico por la imagen, como la tomografía computarizada (TC) cardiaca, y técnicas nucleares, en particular la tomografía computarizada-tomografía por emisión de positrones con18F-fluorodesoxiglucosa (18F-FDG-TC/TEP) que forman parte de la estrategia diagnóstica de la EI1, la ETE sigue siendo básica cuando se sospecha EVP. Así pues, es crucial optimizar su utilidad.

El engrosamiento valvular generalizado se ha identificado como un posible signo de infección, incluso en ausencia de otros signos ecocardiográficos de EI9. Este hallazgo ecocardiográfico concreto se ha denominado valvulitis y se observa principalmente en pacientes con bioprótesis de válvula aórtica10. Las características ecocardiográficas de esta lesión no están bien establecidas y se desconoce su relevancia clínica.

El objetivo del presente estudio es estimar la prevalencia de valvulitis, describir con precisión sus características ecocardiográficas y determinar su importancia clínica en pacientes con EI de bioprótesis de válvula aórtica.

MÉTODOSDiseño del estudio y población de pacientes

En este estudio de cohortes, unicéntrico y retrospectivo, se analizaron datos recogidos prospectivamente. Entre enero de 2011 y abril de 2022, se incluyó de manera prospectiva en una base de datos polivalente a 388 pacientes con EI consecutivos ingresados en un hospital terciario.

Los criterios de inclusión fueron un diagnóstico de EI confirmada o posible, considerada y tratada como una EI, según los criterios modificados de Duke hasta 201513 y los criterios diagnósticos de EI de la European Society of Cardiology (ESC) de a partir del 20152. La EI temprana de válvula protésica se definió como la que tiene lugar dentro del primer año tras la cirugía y la EI tardía de válvula protésica, como la que tiene lugar pasado el primer año2,13.

Se recurrió a la cirugía cuando se cumplió cualquiera de los criterios de la guía vigente para cirugía urgente (insuficiencia cardiaca, infección descontrolada o prevención de embolias)2,13.

De los 388 episodios de EI, 86 estaban relacionados con bioprótesis de válvula aórtica y constituyeron nuestro grupo de estudio.

Se evaluaron la estenosis y la insuficiencia de la válvula protésica aórtica y se clasificaron tal como recomendaban las guías de diagnóstico por la imagen vigentes14. Se diagnosticó estenosis moderada de la válvula protésica cuando el gradiente medio oscilaba entre 20 y 34mmHg y el área efectiva del orificio se situaba entre 0,8 y 1,1cm2. Se diagnosticó estenosis grave cuando el gradiente medio era ≥ 35mmHg y el área efectiva del orificio era < 0,8cm2. Las características epidemiológicas, clínicas y microbiológicas, las particularidades de las imágenes y el resultado se introdujeron en un formulario estándar de observaciones clínicas ya descrito anteriormente en otra parte15.

El comité de ética local aprobó el estudio y todos los pacientes facilitaron el consentimiento informado.

Definición de valvulitis detectada mediante ecocardiografía transesofágica

Se propone la siguiente definición de valvulitis: engrosamiento difuso de la valva (una o más valvas) con un aspecto homogéneo e hipoecoico sin vegetaciones de corte claro. En la proyección en el eje corto (figura 1, vídeo 1 del material adicional), se observa un movimiento característico de las valvas de bordes ondulados. A diferencia de lo que ocurre en la degeneración de la válvula protésica, no suele observarse calcificación extensa ni una insuficiencia valvular aórtica significativa.

Figura 1.

Imágenes de una bioprótesis de válvula aórtica normal y de una valvulitis bioprotésica. A: proyección en el eje corto, 45°, y proyección en el eje largo, 135°, de una bioprótesis de válvula aórtica normal. B: paciente con valvulitis bioprotésica: se observa un engrosamiento marcado (flechas azules) de las valvas de la válvula en la ETE.

(0.25MB).

La correlación histopatológica de esta lesión muestra el engrosamiento de las valvas de la válvula protésica, debido a la infiltración de células polimorfonucleares (figura 2).

Figura 2.

Correlación histológica de la valvulitis. Extensión histológica de la valva de una bioprótesis de válvula aórtica (muestra quirúrgica, paciente n.o 3 de la tabla 1 del material adicional). Tinción con hematoxilina y eosina (recuadro A: 2×; recuadro B: 4×; recuadro C: 10×). Grosor normal de la valva aórtica (recuadro A, corchete grande). Puede verse una capa de tejido de granulación incipiente (corchete pequeño) encima de la valva aórtica (recuadros A y B). Este tejido de granulación se caracteriza principalmente por la presencia de fibroblastos, fibrina, nuevos capilares de pared fina y células inflamatorias (recuadro B). El infiltrado inflamatorio (asterisco) se compone principalmente de células polimorfonucleares y se localiza especialmente en la interfaz entre la valva y el tejido de granulación (recuadro C). En el recuadro A pueden observarse bien definidas las 3 capas características normales de la válvula aórtica: fibrosa (F), esponjosa (E) y ventricular (V). En el recuadro B se observan la fibrosa (F) y la esponjosa (E).

(0.26MB).
Definición de degeneración de la válvula bioprotésica detectada mediante ecocardiografía transesofágica

Cuando se evalúa a pacientes con sospecha de EI bioprotésica, es difícil diferenciarlos de los pacientes con las alteraciones degenerativas habituales de una prótesis.

En este estudio, se definió la degeneración de la válvula bioprotésica como el engrosamiento de la valva y el aumento de la ecogenicidad indicativos de fibrosis o calcificación con abertura o cierre de la valva limitado, retrasado o asimétrico según la ETE. El desgarro o rotura de las valvas de la válvula protésica, que a la larga dan como resultado una estenosis o una insuficiencia valvular, también se consideraron lesiones degenerativas de la válvula bioprotésica16.

En varios metanálisis se ha constatado que la degeneración de la válvula estructural habitualmente comienza 8 años después del implante. La incidencia de fracaso a medio plazo de las bioprótesis aórticas porcinas y bovinas es baja (<1% antes de los 5 años para los pacientes mayores de 65 años17). Además, el proceso de degeneración de la válvula bioprotésica suele ser gradual y tiene lugar a lo largo de años; sin embargo, se sabe que algunas prótesis, como la Mitroflow (Sorin Group, Canadá) y la Trifecta (Abbott, Estados Unidos), degeneran más rápidamente17. Así pues, siempre que fue posible, también se hizo la comparación con estudios anteriores de ETE y ecocardiografía transtorácica (ETT).

Identificación de pacientes con valvulitis

Para este estudio, se evaluaron exhaustivamente todos los episodios de EI de válvula bioprotésica aórtica tras reemplazo quirúrgico de válvula aórtica (RQVA) o implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI) (n=86). Tres cardiólogos revisaron retrospectivamente las imágenes de la ETE de todos los pacientes para identificar todos los posibles casos de valvulitis. Cuando los 3 cardiólogos estaban de acuerdo, se presentaba el diagnóstico de valvulitis. En 6 de los 29 casos que finalmente se clasificaron como valvulitis, 2 de los 3 revisores establecieron el diagnóstico de valvulitis; las imágenes se revaluaron conjuntamente y se llegó a un consenso.

De los 86 pacientes con EI de la bioprótesis de válvula aórtica, 11 pacientes satisficieron los criterios de la ETE de valvulitis y no presentaron otros criterios ecocardiográficos de EI, 18 presentaron engrosamiento de la valva y otros signos de EI de la válvula protésica aórtica (vegetaciones o complicaciones perivalvulares) y 57, signos clásicos de EI sin engrosamiento difuso de la valva. El diagrama de flujo del estudio se ilustra en la figura 3.

Figura 3.

Diagrama de flujo del estudio. Todos los pacientes con EI (n=388) tratados en nuestro centro terciario se incluyeron en un registro prospectivo. Los pacientes con EI que afectaba a las bioprótesis aórticas (n=87) se analizaron de manera retrospectiva. Se excluyó a un paciente porque carecía de ETE. EI: endocarditis infecciosa; ETE: ecocardiografía transesofágica.

(0.22MB).

Se compararon las características clínicas y los resultados de los pacientes con valvulitis bioprotésica con los de los demás pacientes con EI de la bioprótesis de válvula aórtica.

Análisis estadístico

Las variables continuas expresan media ± desviación estándar o mediana [intervalo intercuartílico]. La evaluación de la normalidad y la homogeneidad de las varianzas para datos continuos se hizo con la prueba de Shapiro-Wilk y la prueba de Levene. Para comparar se utilizaron la prueba de la t de Student y la prueba de la U de Mann-Whitney.

Las variables cualitativas expresan frecuencias y porcentajes. Para comprobar la hipótesis se recurrió a la prueba de la χ2 de Pearson y la prueba exacta de Fisher según correspondiera.

La variabilidad entre observadores se evaluó con el índice Kappa. Todas las pruebas fueron bilaterales y se consideró que las diferencias eran estadísticamente significativas cuando p <0,05. Todos los análisis estadísticos se hicieron con la versión 16.0 de Stata (Stata Corp., Estados Unidos).

RESULTADOSDescripción de los pacientes con valvulitis bioprotésica

La prevalencia de valvulitis aislada en el conjunto de la cohorte de pacientes con EI de la bioprótesis de válvula aórtica fue del 12,8% (11 pacientes). En 18 pacientes (20,9%) se observaron características de valvulitis junto con otros hallazgos ecocardiográficos clásicos de EI.

Los principales hallazgos epidemiológicos, clínicos y ecocardiográficos de los 11 pacientes con valvulitis aislada se muestran en la tabla 1 del material adicional. La media de edad fue 73,6±8,6 años y 8 de los pacientes eran varones. El tiempo medio transcurrido desde el implante de la válvula protésica hasta el diagnóstico de EI fue de 40 [40] meses. Se practicó un RQVA a 10 pacientes y un TAVI, a 1. Se clasificaron 10 casos de EVP tardía (90,9%) y 1 de EVP temprana. El síntoma más habitual del cuadro clínico fue la fiebre, y 2 pacientes sufrieron episodios de embolas sistémicas durante la hospitalización. Los cultivos sanguíneos fueron positivos en todos los pacientes. Los microorganismos causantes fueron Streptococcusviridans en 4 casos, estafilococos en otros 4 y enterococos en 3.

Con respecto a los hallazgos de las imágenes, la valvulitis afectó a una media de 2,5±0,7 valvas. El grosor medio de las valvas cuantificado mediante ETE fue de 7±2,9mm. A diferencia de los hallazgos característicos de la degeneración de la válvula protésica, la calcificación extensiva fue rara. No se observó calcificación en 6 pacientes, en 4 la calcificación era leve en la ETE y en 1 paciente era moderada. Se constató estenosis de la válvula protésica en 9 pacientes, mientras que solo en 1 se documentó insuficiencia significativa de esta misma válvula.

De los 9 pacientes con estenosis aórtica de la válvula protésica, 5 presentaron una ETT normal durante el año anterior al diagnóstico de EI, 2 presentaron una ETT normal 2 años antes del diagnóstico de EI y 2 carecían de ecocardiogramas previos recientes.

Se hicieron ecocardiogramas de seguimiento a 7 pacientes, de los que 5 tenían estenosis valvular. Cuatro de estos 5 pacientes experimentaron una reducción significativa de la gravedad de la estenosis valvular (figura 4), y 1 no mostró ningún tipo de mejoría del gradiente valvular protésico. Cuatro pacientes carecieron de ecocardiogramas de seguimiento debido a la cirugía temprana o a que fallecieron.

Figura 4.

Cambios en la ecocardiografía transesofágica (ETE) de un paciente con valvulitis bioprotésica. A: ETE, proyección en el eje corto, 45°, y proyección en el eje largo, 135°, de un paciente con valvulitis; puede observarse claramente el engrosamiento de las valvas (flechas). B: ETE de seguimiento tras la finalización del tratamiento con antibióticos, en la que se observa que el engrosamiento se ha resuelto.

(0.22MB).

El grosor máximo de la valva en la ETE de seguimiento realizada antes del alta se describe en la tabla 1 del material adicional.

Se hizo una TC-PET con 18F-FDG a 4 pacientes. En 2 de ellos se observó absorción de 18F-FDG a nivel de la prótesis (figura 5), 1 sufrió una espondilodiscitis y en el otro no se observó absorción patológica de la 18F-FDG. A ninguno de los pacientes se le hizo una TC cardiaca.

Figura 5.

Figura central. A: ecocardiografía transesofágica en proyecciones de eje largo y eje corto de un paciente con valvulitis bioprotésica (engrosamiento hipoecoico y homogéneo de las valvas aórticas) causante de una estenosis aórtica grave. B: imagen de TC-TEP donde se observa la absorción anómala de 18F-FDG (flecha) en la válvula protésica. C: tinción de hematoxilina y eosina de la valva aórtica; se observa bien el tejido de granulación (corchete) que cubre la fibrosa aórtica (asterisco). 18F-FDG: 18F-fluorodesoxiglucosa; TC-PET: tomografía computarizada-tomografía por emisión de positrones.

(0.42MB).

Cuatro pacientes cumplieron los criterios de indicación quirúrgica, pero solo a tres de ellos (27,3%) se les intervino quirúrgicamente por los signos persistentes de infección (cultivos sanguíneos positivos de manera persistente y fiebre). El cultivo de válvula fue positivo en 1 paciente, negativo en otro y no se hizo en el tercero. El paciente número 8 sufrió una insuficiencia cardiaca no controlada como indicación de una cirugía de urgencias, pero no se le intervino por el elevado riesgo quirúrgico.

Con respecto a los resultados, 2 pacientes (18,2%) fallecieron durante la hospitalización: uno debido a la neumonía bilateral causada por la COVID-19 y el otro por una hemorragia intracraneal debida a embolia cerebral. Al cabo de 1 año de seguimiento, 4 pacientes habían fallecido (ninguno en relación con la EI) y 5 seguían vivos. El único paciente con un TAVI sufrió una recaída al cabo de pocos meses tras el episodio inicial y se le administró un tratamiento farmacológico hasta la recuperación total. Curiosamente, los hallazgos en la ETE de este nuevo episodio de EI volvieron a cumplir los criterios de valvulitis.

Comparación entre pacientes con valvulitis aislada y con endocarditis infecciosa clásica de la bioprótesis de válvula aórtica

En la tabla 1 se comparan los hallazgos clínicos, microbiológicos y ecocardiográficos de los pacientes con valvulitis aislada con los hallazgos clásicos de la ETE en la EI de bioprótesis de válvula aórtica. No se observaron diferencias significativas en la edad o el sexo entre los 2 grupos.

Tabla 1.

Comparación de los hallazgos epidemiológicos, microbiológicos y ecocardiográficos entre pacientes con valvulitis aislada y con endocarditis infecciosa clásica de la bioprótesis aórtica

  Total(n=86)  Valvulitis(n=11)  EI bioprotésica clásica(n=75) 
Edad (años)  72,3 (11,3)  73,6 (8,6)  71,9 (12)  0,652 
Varones  62 (72,1)  8 (72,7)  54 (72)  0,982 
EI confirmada  78 (90,7)  6 (54,5)  72 (96)  <0,001* 
EI adquirida en la población  59 (68,6)  10 (90,9)  49 (65,3)  0,189 
Diabetes  23 (26,7)  3 (27,3)  20 (26,7)  0,716 
Enfermedad renal crónica  17 (19,8)  1 (9,1)  16 (21,3)  0,280 
EPOC  11 (12,8)  11 (14,7)  0,123 
Cáncer  14 (16,3)  4 (36,4)  10 (13,3)  0,102 
Anemia crónica  28 (32,6)  4 (36,4)  24 (32)  0,956 
Tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas hasta el diagnóstico (días)  19,4 (31,8)  14,7 (25,2)  20,1 (32,8)  0,584 
Staphylococcus aureus  12 (14)  1 (9,1)  11 (14,7)  0,325 
Otros estafilococos  19 (22,1)  3 (27,3)  16 (21,3)  0,796 
Enterococcus  18 (20,9)  3 (27,3)  15 (20)  0,643 
Estreptococos del grupo viridans  27 (31.4)  4 (36,4)  23 (30,7)  0,905 
Otros microorganismos  9 (10,5)  9 (12)  0,231 
Cultivos negativos  1 (1,2)  1 (1,3)  0,115 
Cultivos sanguíneos persistentemente positivos  26 (30,2)  3 (27,3)  23 (30,7)  0,975 
Estenosis valvular moderada o grave  30 (34,9)  9 (81,8)  21 (28)  0,001* 
Insuficiencia valvular moderada o grave  19 (22,1)  1 (9,1)  18 (24,1)  0,231 

EI: endocarditis infecciosa; EPOC: enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

*

Valores significativos.

El grupo «valvulitis» (n=11) se refiere a pacientes con valvulitis como único signo ecocardiográfico de EI y el grupo «con EI bioprotésica clásica» (n=75) se refiere a pacientes con vegetaciones, abscesos o seudoaneurismas.

Los valores expresan n (%) o media ± desviación estándar.

La estenosis moderada o grave de la válvula bioprotésica fue más frecuente en los pacientes con valvulitis (el 81,8 frente al 28,0%; p=0,001), mientras que la insuficiencia aórtica moderada o grave fue más común en los pacientes con EI clásica de la válvula protésica (el 9,1 frente al 24,1%; p=0,568), aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa. En la tabla 2 se muestran resultados hospitalarios, como la insuficiencia cardiaca, el choque séptico, las embolias sistémicas, la insuficiencia renal aguda, la mortalidad por cualquier causa y la mortalidad al cabo de 1 año. La cirugía cardiaca fue menos frecuente en los pacientes con valvulitis (el 27,3 frente al 62,7%; p=0,17).

Tabla 2.

Episodios hospitalarios y mortalidad a 1 año en pacientes con valvulitis frente a endocarditis infecciosa bioprotésica clásica

  Total(n=86)  Valvulitis(n=11)  EI bioprotésica clásica(n=75) 
Insuficiencia cardiaca  48 (55,8)  3 (27,3)  45 (60)  0,065 
Shock séptico  14 (16,3)  14 (18,7)  0,109 
Embolias sistémicas  32 (37,2)  2 (18,2)  30 (40)  0,325 
Disfunción renal  45 (52,3)  4 (36,4)  41 (54,7)  0,462 
Cirugía cardiaca  50 (58,1)  3 (27,3)  47 (62,7)  0,017* 
EI relacionada con la mortalidad hospitalaria  20 (23,3)  1 (9,1)  19 (25,3)  0,219 
Mortalidad hospitalaria  22 (25,6)  2 (18,2)  20 (26,7)  0,568 
Mortalidad a 1 año  32 (37,2)  6 (54,5)  26 (34,7)  0,316 

EI: endocarditis infecciosa.

*

Valores significativos.

Los valores expresan n (%).

Impacto de la valvulitis como principal criterio ecocardiográfico en el diagnóstico de los pacientes

Durante la hospitalización y antes de la cirugía, 4 pacientes satisficieron los criterios para una EI confirmada y 7 para una EI posible. En la tabla 1 del material adicional se detallan los criterios principales y secundarios de cada paciente. Si la valvulitis se considerara un criterio principal de la EI de bioprótesis de válvula aórtica, estos 7 pacientes con EI posible se habrían reclasificado como EI confirmada (figura 1 del material adicional).

Según los criterios diagnósticos actuales de la ESC para la EI, al final 6 pacientes cumplieron los criterios de una EI confirmada: 4 presentaron criterios patológicos (3 pacientes con válvulas protésicas obtenidas en la cirugía y 1 con una vegetación embólica coronaria) y 2 pacientes sin un análisis patológico satisficieron los criterios clínicos (1 presentó 2 criterios principales: cultivo sanguíneo positivo y TC-PET positiva; el otro presentó 1 criterio principal (cultivo sanguíneo positivo) y 3 criterios secundarios: fiebre, lesión predisponente y émbolos). Cinco pacientes permanecieron clasificados como con EI posible (1 criterio principal y 2 criterios secundarios).

Acuerdo entre observadores

Para evaluar la aplicabilidad externa de este nuevo criterio ecocardiográfico propuesto en pacientes con valvulitis protésica y degeneración bioprotésica, se analizó la variabilidad entre observadores. Se seleccionó a 10 pacientes entre aquellos con valvulitis y a 10 participantes con degeneración de la bioprótesis aórtica según la ETE. A continuación, se presentaron estos 20 casos anonimizados y aleatorizados a un especialista en diagnóstico por la imagen, experto en cardiología, que era externo al estudio y al que se había instruido sobre las particularidades de las imágenes en la valvulitis bioprotésica. El acuerdo general con el consenso de expertos fue del 80% (intervalo de confianza del 95% [IC95%], 58,4%-91,9%) y el valor de kappa fue 0,60 (IC95%, 0,2429-0,9506).

DISCUSIÓN

Este es el primer estudio en el que se centra la atención en una forma poco explicada de EI en pacientes con infección de la bioprotésis de válvula aórtica: la valvulitis bioprotésica. En la ETE es característico observar un engrosamiento difuso y homogéneo de la valva. Esta tumefacción de las valvas suele ser el resultado de la inflamación y la proliferación del tejido de granulación. Este hallazgo ecocardiográfico debería incorporarse a los criterios ecocardiográficos principales para facilitar el diagnóstico de EI.

Este tipo de afección infecciosa de las valvas de las bioprótesis aórticas no es infrecuente. La prevalencia de valvulitis aislada en el conjunto de la cohorte de pacientes con EI bioprotésica fue del 12,8%. Los pacientes con hallazgos característicos de valvulitis y hallazgos ecocardiográficos clásicos de EI fueron más prevalentes (20,9%). Aunque el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas hasta el diagnóstico no fue estadísticamente distinto entre los diversos grupos, en los pacientes con valvulitis fue menor: 14,7 ± 25,2 frente a 20,1 ± 32,8 días. La hipótesis sería que la valvulitis se observa con mayor frecuencia en las primeras etapas de la enfermedad.

El presente estudio destaca diferencias considerables en la hemodinámica entre los pacientes con valvulitis bioprotésica y aquellos con EI clásica de bioprótesis aórtica. En los últimos, tal como es habitual observar, la lesión valvular más característica fue la insuficiencia, mientras que en los pacientes con valvulitis fue la estenosis aórtica. De hecho, ningún paciente con valvulitis sufrió insuficiencia valvular aórtica grave. La valvulitis provoca rigidez de las valvas, e impide su desplazamiento completo y resulta en una estenosis considerable de las mismas en un alto porcentaje de los casos.

En los pacientes con valvulitis se recurrió con menor frecuencia a la cirugía cardiaca que en los demás participantes con EI de la bioprótesis aórtica. En 4 pacientes con valvulitis, la gravedad de la estenosis valvular prótesica disminuyó durante el tratamiento adecuado con antibióticos. Esto lleva a la creencia de que en algunos pacientes con valvulitis bioprotésica podría seleccionarse un enfoque inicialmente conservador. De todo modos, el presente estudio tiene poca potencia para detectar diferencias entre los grupos y no puede recomendarse de manera definitiva un tratamiento conservador en estos pacientes.

Aunque no se observaron diferencias significativas entre los 2 grupos (valvulitis frente a no valvulitis) con respecto a los microorganismos causantes, Staphylococcus aureus fue el microorganismo causante en el 14,7% de los pacientes con signos clásicos de EI, mientras que solo un paciente con valvulitis sufrió una infección causada por este microorganismo. La hipótesis sería que, debido al tipo de lesión morfológica dejada por la infección, los microorganismos más virulentos, como S. aureus, pueden causar más destrucción valvular y son menos propensos a la vasculitis. En cambio, en los pacientes con valvulitis será más probable aislar microorganismos menos virulentos, como los estreptococos. Aunque esta hipótesis debería confirmarse en una cohorte de mayor tamaño.

La ETE es la técnica de diagnóstico por la imagen de elección en el diagnóstico de la EVP1. El diagnóstico diferencial de la valvulitis por ETE con otras enfermedades patológicas que pueden tener un aspecto ecocardiográfico similar es de suprema importancia. La degeneración estructural de la válvula bioprotésica también puede causar engrosamiento de las valvas y emular una valvulitis, lo que complica el diagnóstico. En este estudio, el nivel de acuerdo entre los distintos observadores fue moderado. Por consiguiente, se sugiere una evaluación rigurosa de las imágenes de la ETE por parte de cardiólogos expertos en el diagnóstico por la imagen.

Los siguientes indicios pueden servir para diferenciar entre las 2 enfermedades: la calcificación extensa, la insuficiencia significativa y un movimiento muy restringido de las valvas son más característicos de la degeneración estructural de la válvula bioprotésica16,17. Por otro lado, el engrosamiento hipoecoico y homogéneo de las valvas, la ausencia de calcificación y un movimiento ondulado característico de las valvas, en particular en la proyección del eje corto, son más representativos de la valvulitis. Además, la ausencia de engrosamiento de las valvas en un ecocardiograma reciente (dentro de los últimos 6 meses) favorece el diagnóstico de valvulitis sobre la degeneración de la válvula protésica. Por último, y lo más importante, el escenario clínico sigue siendo crucial para orientar el diagnóstico final. Sin embargo, diferenciar entre la degeneración estructural de la válvula y la valvulitis sigue siendo un problema9. Si hay discrepancias o el diagnóstico no está claro, la recomendación sería realizar sucesivas ETE y depender de otras técnicas de diagnóstico por la imagen como la TC-PET, que puede ser útil para demostrar tanto la absorción patológica de FDG como la presencia de émbolos sistémicos. La información procedente de la anamnesis, la exploración física, los análisis de sangre y los cultivos es también de extrema importancia.

Se demostró que la incorporación de la TC-PET en los criterios diagnósticos de la EI en la guía de la ESC de 2015 para el tratamiento de la EI aumenta la sensibilidad de los criterios de Duke, a costa de una disminución relativa de la especificidad18. En un metanálisis reciente se observó una sensibilidad del 86% y una especificidad del 84% de la TC-PET en la EVP19. La principal contribución de la TC-PET con 18F-FDG se constata en los casos con una elevada sospecha clínica de EVP, donde, a pesar de un enfoque diagnóstico clínico y por la imagen apropiado, el diagnóstico de EI sigue siendo posible mediante criterios tradicionales1. Así pues, la TC-PET debería ser una técnica potencialmente útil para confirmar un diagnóstico de EI en pacientes con valvulitis. No obstante, en este contexto clínico-patológico (ausencia de complicaciones anulares y pocos episodios de embolia), esta técnica podría no ser tan efectiva como en la EVP clásica, ya que no hay infección a lo largo del plano de la prótesis valvular, una explicación mecánica de la absorción de 18F-FDG en la EVP clásica20. Lamentablemente, no se dispuso de suficientes pacientes con valvulitis y TC-PET para llegar a alguna conclusión.

Limitaciones

Una limitación importante del estudio es su naturaleza unicéntrica, que puede reducir la validez externa requerida para considerar este hallazgo ecocardiográfico un criterio diagnóstico significativo para la EI. Queda por determinar la sensibilidad y especificidad de la ETE para diagnosticar valvulitis bioprotésica en un contexto distinto del del grupo del presente estudio.

Cinco pacientes no satisficieron los criterios para una EI confirmada, por lo que no se puede asegurar por completo que todos ellos sufrieran endocarditis. No obstante, puesto que 4 de estos pacientes presentaron una ETT normal durante el año anterior al diagnóstico de EI y en 4 de ellos se observó una reducción de la gravedad de la estenosis aórtica durante el tratamiento con antibióticos, es poco probable un diagnóstico distinto de EI.

Otra limitación de este estudio es el reducido número de pacientes con valvulitis aislada. Por consiguiente, este estudio tiene poca potencia para detectar diferencias entre los grupos. Un estudio multicéntrico de gran tamaño podría proporcionar datos definitivos y más conocimientos sobre este nuevo tipo de lesión de la EI.

Además, el estudio no se diseñó para abordar la sensibilidad y la especificidad de incluir la valvulitis como criterio de EI en pacientes con sospecha de EI de la bioprótesis aórtica, y se requieren estudios especializados.

Por último, solo se estudió a los pacientes con EI conocida. Así pues, no se ha abordado la aparición de engrosamiento difuso de las válvulas con un aspecto electrocardiográfico similar a la valvulitis resultado del engrosamiento hipoatenuado de las valvas o la degeneración estructural temprana de las valvas.

CONCLUSIONES

La infección de las válvulas bioprotésicas puede originar una imagen ecocardiográfica característica: engrosamiento difuso y un movimiento ondulado de las valvas, que pueden aparecer como el único hallazgo ecocardiográfico de la EI y tienen que identificar especialistas en diagnóstico por la imagen para un diagnóstico precoz de los pacientes. La identificación de este tipo de lesión mediante ETE es importante, ya que las características clínicas y el tratamiento de estos pacientes difiere del de los pacientes con EVP clásica. De todos modos, esta entidad es un desafío diagnóstico y se requieren otras técnicas de diagnóstico por la imagen para confirmar el diagnóstico. Hacen falta series más grandes para describir apropiadamente esta entidad y orientar el tratamiento clínico de estos pacientes.

¿QUÉ SE SABE DEL TEMA?

  • La endocarditis de válvula protésica es la forma más grave de endocarditis infecciosa y representa entre un 20 y un 30% de todos los casos de endocarditis infecciosa.

  • Esta forma de endocarditis infecciosa se ha asociado con mal pronóstico, lo cual se ha atribuido a dificultades para identificar a tiempo la afección infecciosa de la válvula protésica, entre otros factores.

  • La ecocardiografía transesofágica es la técnica de diagnóstico por la imagen de elección para evaluar el daño estructural y funcional de las válvulas cardiacas protésicas y es básica cuando se sospecha endocarditis de válvula protésica.

¿QUÉ APORTA DE NUEVO?

  • Este es el primer estudio que centra la atención en una nueva forma de endocarditis infecciosa en pacientes con infección de la bioprótesis de válvula aórtica: la valvulitis.

  • La valvulitis aparece como un engrosamiento difuso y homogéneo de las valvas junto con un movimiento ondulado. La estenosis valvular es frecuente, mientras que la insuficiencia valvular es poco frecuente.

  • Se requieren series más grandes para comprender mejor esta entidad clínica, y para evaluar la eficacia diagnóstica del criterio ecocardiográfico propuesto en pacientes con sospecha de endocarditis de la bioprótesis de válvula aórtica.

FINANCIACIÓN

Este estudio no recibió ninguna subvención específica de organismos de financiación procedentes del sector público, comercial o sin ánimo de lucro.

CONSIDERACIONES ÉTICAS

El comité de ética local aprobó el estudio y todos los participantes facilitaron el consentimiento informado.

DECLARACIÓN SOBRE EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

No se utilizaron herramientas de inteligencia artificial para la preparación de este artículo.

CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES

La concepción y el diseño del estudio estuvieron a cargo de E. Pozo, I. Vilacosta y C. Olmos. La preparación del material y la obtención de los datos estuvieron a cargo de D. García-Arribas, C.N. Pérez-García, A. Jerónimo, D. Gómez, P. Zulet, C. Olmos, M. Carnero, D. Pérez-Camargo, L. Montero, M. Saiz-Pardo, P. Mahía, F. Islas y J.A. San Román. P. Zulet y C. Olmos analizaron e interpretaron los datos, redactaron el artículo y generaron las figuras y las tablas asociadas. I. Vilacosta y J.A. San Román contribuyeron a la interpretación y discusión, y revisaron y editaron el artículo. I. Vilacosta y C. Olmos supervisaron el estudio. Todos los autores han leído y aprobado la versión final del artículo.

CONFLICTO DE INTERESES

Ninguno.

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