Introducción y objetivos: El implante de prótesis aórticas percutáneas (TAVI) está demostrando ser una buena alternativa en pacientes con estenosis aórtica grave y alto riesgo quirúrgico o inoperables. Describimos la experiencia inicial en nuestro centro en el seguimiento ecocardiográfico tras el implante de la prótesis percutánea Core Valve®.
Métodos: Estudio prospectivo de una serie inicial de 38 pacientes consecutivos intervenidos de TAVI, en el que analizamos una serie de parámetros ecocardiográficos: fracción de eyección de ventrículo izquierdo (FEVI), grosor septal, gradientes pico y medio aórticos, área valvular aórtica media, grado de insuficiencia mitral (IM), hipertensión pulmonar (HTP), presencia y grado de regurgitaciones periprotésicas (RP). Se compararon dichos parámetros al mes, a los 6 meses y al año de seguimiento con el ecocardiograma basal previo al implante.
Resultados: Desde mayo de 2010 se han implantado un total de 38 TAVI. La edad media fue de 80 ± 6 años y el EuroSCORE logístico 18,8 ± 13. Se objetivó una reducción significativa del grosor del septo en el ecocardiograma al mes (13,8 ± 1,7 a 12,65 ± 1,8), que se mantuvo a los 6 meses y al año. A los 6 meses se comprobó una mejoría significativa de la FEVI (52,76 ± 14 a 61,06 ± 4,5) aunque no se confirmó a los 12 meses probablemente por menor tamaño muestral. En cuanto a la presencia de RP, al alta estaban presentes en 87,1% de los pacientes. Al mes en el 84%, a los 6 meses en el 76,5% y a los 12 meses en el 78,5%. Hubo una reducción significativa en la regurgitación de al menos un grado en 7 pacientes a los 6 meses (p 0,008) y en 6 pacientes a los 12 meses (p 0,02).
Conclusiones: Nuestra experiencia inicial en el seguimiento ecocardiográfico a corto y medio plazo de TAVI, indica una reducción precoz del grosor del septo interventricular al mes de seguimiento lo que hace pensar en el buen perfil hemodinámico de la prótesis. Así mismo existe una mejoría en la FEVI a los 6 meses, que probablemente se confirmará con mayor tamaño muestral más a largo plazo. Además existe una tendencia significativa a la reducción del grado de RP a los 6 y 12 meses de seguimiento. Sin embargo se necesitan estudios con mayor seguimiento y número de pacientes que establezcan la durabilidad y repercusión más a largo plazo de las RP, para poder establecer el papel definitivo de esta técnica y su posible aplicación a pacientes más jóvenes.